Otra modalidad del «botellón»: esquivar y «torear» a los coches en la carretera de Polán
El «botellón» no sólo se presenta como uno de los principales problemas en la convivencia de las ciudades, fruto de la incompatibilidad entre la diversión y el derecho al descanso de los vecinos. También hay otras modalidades de esta forma de evasión de fin de semana en las que, si bien no hay una molestia directa para inquilinos próximos, sí entraña un riesgo físico para sus temerarios protagonistas.
Uno de los lugares que ya desde el año pasado es lugar habitual de «botellón» cada vez más multitudinario es la carretera de Polán, justo enfrente de la conocida discoteca de verano «Agualoca», aunque se trata de terreno municipal de la capital toledana. Cientos de vehículos se desplazan al lugar cada fin de semana cargados con la intendencia de bebidas, que son consumidas fuera del «parking», al otro lado de la calzada, en pleno campo. Por eso, debido a la ausencia de un servicio de limpieza, la zona -como se prueba en la imagen de la derecha- se encontraba ayer martes llena de restos del «botellón» del fin de semana pasado.
Pero en este caso hay algo más que añadir a los que la juventud «se monta» en otros lugares. Aquí los más osados, por no decir inconscientes, sin duda influenciados por la bebida mezclada con otro tipo de sustancias, se atreven a desafiar a los cohes que circulan por la carretera: bien cruzando poco antes de que pasen por el lugar o incluso «toreando» al conductor de turno. Todo un desafío que pudiera tornarse en tragedia.