La escritora y poeta canadiense Joyce Carol Oates es una de las eternas candidatas al Premio Nobel. Cada año, en el mes de octubre, su nombre aparece en las quinielas de los posibles galardonados. Este año todo apuntaba a que sería una mujer quien se haría con el premio. Y así fue. Pero ni Atwood ni Oates lo lograron sino Jelinek, combativa, feminista y muy liberada. En 1963, Oates publicó su primera novela, Por la puerta del norte y desde entonces ha creado una extensa obra. Ahora compagina la escritura con los cursos que imparte en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey.
Ciertamente, la novela de Louise Mary Alcott, Mujercitas, ha dejado huella y es un clásico. En su tiempo se leyó con avidez, más tarde pasó al cinematógrafo, donde June Allison y Liz Taylor confirmaron su valía como actrices. No hace mucho, la escritora chilena Marcela Serrano también se inspiró en este libro para su remake Hasta siempre, mujercitas y hace dos décadas, Oates dio a la imprenta esta historia de Las hermanas Zinn, un homenaje muy particular a Alcott.
A plena luz del día, a pocos metros de la mansión Kiddemaster donde los Zinn y sus cinco hijas han degustado una opípara merienda, es raptada la más pequeña, Deirdre, niña adoptada con nueve años que ahora cuenta dieciséis, "una niña inocente, en verdad pues ¿qué niña de buena familia no es inocente?". El autor del crimen es un hombre no identificado que pilotaba un globo de seda negra en el que ha huido con la joven. La descripción de la casa Kiddemaster, el retrato del inquieto inventor John Quincy Zinn, de sus hijas, del barón que está prometido a la mayor de ellas, es donde la autora se mueve como pez en el agua, además de tejer una historia compleja dentro de una estructura lineal.
A partir de aquí conoceremos qué deparará el destino a los miembros de la familias Zinn y Kiddemaster, estos últimos suegros de John Quincy. Qué pasará con el matrimonio de Constance, la mayor, alta y corpulenta, de carácter cruel; por dónde se deslizará la vida de Malvinia, la más hermosa, de Samantha... Llegaremos a conocer la muerte del abuelo, la inesperada herencia de la tía Edwina, la viudedad de Octavia y la pérdida de su hijito Godfrey, los avatares de Prudence y John, el paradero de Deirdre, las presencias en el hogar de los Zinn...
Este libro magnífico es el resultado de la petición de la editorial Lumen a la autora de un prólogo para una nueva edición de Mujercitas. Siendo Joyce Carol Oates gran admiradora de este libro, en lugar del prólogo envió Las hermanas Zinn, una original y personal versión del gran clásico.
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Recomendado
para lectores de grandes y largas historias.
La clave: Maestría narrativa y manejo de personajes.
Lo mejor: El tono burlón.
Lo peor: No es posible leer la novela de un tirón. |
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