Entre 125 y 150 sectas que coaccionan a sus miembros están operando actualmente en Cataluña, según un estudio de la entidad privada Atención e Investigación de Socio adicciones (AIS), avalada por la Consellería de Salud de la Generalitat catalana.
La investigación calcula que al menos 54.000 personas están en algunos de estos grupos, que tienen un comportamiento de 'manipulación' y 'destructivo', según publica hoy el 'Diari de Girona'.
Esta entidad, que apoya a los familiares que piden ayuda y actúa para afrontar casos de personas afectadas por estas sectas, asegura que la presencia de estos grupos clásicos se conjuga con la irrupción de los relacionados con supuestos sanadores y falsos terapeutas.
Según el psicólogo especializado en sectas de AIS, Miquel Perlado, han aumentado 'considerablemente las demandas de ayuda por la acción de videntes y estafadores, así como de grupos que amparan bajo el concepto de nuevas terapias'.
Estas sectas, denominadas destructivas, se presentan habitualmente como una ONG, grupo religioso, cultural o científico, y se caracterizan por ser organizaciones cerradas con un funcionamiento autoritario.
Otras características son que ocultan sus verdaderos objetivos y que persiguen como finalidades el poder político, institucional, personal, económico o financiero. Sus miembros tienen una absoluta devoción al líder, según Perlado.
Además, aplican sistemáticamente procedimientos de influencia no ética y la adhesión al líder se realiza mediante el control de la personalidad de los integrantes de estos grupos. Incluso la persona puede llegar a distorsionar la realidad y tolerar la explotación laboral y sexual.
De esta manera, sus integrantes 'tienen una total dependencia al líder, en detrimento de las relaciones personales y familiares' y 'desarrollan alteraciones físicas, sociales y psicológicas', explicó este experto.
En los momentos de empezar a integrarse en el grupo, el afectado 'tiene cambios de actitud hacia su entorno previo' y mantiene 'una conducta distante y, en ocasiones, hostil', sentenció.
Inicialmente, el grupo 'seduce' al afectado, en una segunda etapa 'la secta capta, adoctrina y transforma su personalidad' y la tercera etapa, el grupo acaba 'asilando' a la persona, hasta que ésta pierde su contacto con el entorno anterior.