Los gorrillas de la playa recurren a las mujeres para recaudar más dinero de los conductores
Los gorrillas han encontrado una nueva técnica para obtener más dinero de los conductores. Las mujeres han destituido a los hombres y son ellas las que se dedican a pedir el dinero, ya que logran obtener más beneficios. Los aparcacoches ilegales se camuflan entre los visitantes para evitar que la policía los detenga.
Durante el mes de agosto, cientos de gorrillas aprovechan la afluencia de turistas con el fin de acercarse a los aparcamientos de los coches y poder ganar algo de dinero con el que pagarse la comida y los caprichos. La playa de la Malvarrosa es una de las más controladas de la ciudad, por lo que es donde los aparcacoches ilegales deben tener un mayor cuidado a la hora de actuar.
En los últimos días, los especialistas del parking recurren a otras técnicas para continuar ganando su dinero extra. Una práctica habitual para engañar a los agentes policiales es que sean las mujeres las que piden el dinero. Estas nuevas gorrillas, se presentan ante el turista mejor vestidas y con complementos en el cabello para camuflarse de los agentes y confundirse con los turistas.
En el parking de la playa, las mujeres deciden ejercer este oficio para poder costearse la alimentación de sus hijos y de sus familiares. Las rumanas buscan sensibilizar más al turista porque aseguran que el dinero es para 'alimentar a sus hijos'. Las gorrillas comienzan su horario en torno a las 10 horas de la mañana. Al mediodía, 'la gente empieza a llegar, por lo que nos confundimos con los visitantes y podemos actuar con más facilidad', apuntó uno de los gorrillas.
Las rumanas no entienden el español y aseguran que no son conscientes de que este oficio sea ilegal. Los expertos en el arte de aparcar son conscientes de que esta actividad no está permitida y pese a ello salen diariamente a las zonas de estacionamiento con el fin de sacar dinero a los conductores y burlar a los agentes.
Burlan a la policía
Los aparcacoches indican que, para no ser vistos, 'no hacen gestos bruscos con los brazos y, después de aparcar el vehículo, no se acercan a las personas para no obligar a los visitantes a que les den dinero', explicó.
Según la Policía Local que patrulla la Malvarrosa, 'estamos muy pendientes de que estas personas no frecuenten la costa, por lo que, este año, la cifra ha descendido'. Los fines de semana, la afluencia de gente hace que los aparcacoches ilegales se multipliquen.
El oficial indicó que es el visitante quien 'debe informarnos cuando los ve así y así nuestra labor será más eficaz y actuaríamos en las zonas más conflictivas'.
La policía insiste en que los únicos que pueden frenar esta actividad son los propios conductores, sin embargo los vecinos aseguran que es imposible no darles dinero porque se arriesgan a tener el coche dañado cuando vuelvan de tomar el sol.
La playa del Saler y de Pinedo también están repletas de estos ilegales, incluso algunos de ellos utilizan gorros y guantes con el fin de que los conductores piensen que son trabajadores contratados para vigilar la zonas de estacionamiento.