Padres y suegros de la joven quemada de Puertollano se enfrentan por la custodia de los dos nietos
A la tragedia familiar sufrida por Vanessa Rodríguez, la joven de Puertollano (Ciudad Real) de 25 años que el pasado 30 de julio fue quemada por su marido en plena calle tras ser rociada con un líquido inflamable, se suma ahora un nuevo motivo de dolor.
Se trata de la lucha de los abuelos paternos y maternos de sus dos hijos, de 3 y 4 años, por hacerse con su custodia, ya que la recuperación de Vanessa será muy lenta y su marido, Horacio Barcos, de 29 años, se encuentra en la cárcel de Herrera de La Mancha, en Manzanares (Ciudad Real), por orden del juzgado de Puertollano que instruye el caso.
En la actualidad, los dos menores conviven con sus abuelos maternos y el deseo de la madre de Vanessa, Josefa García, es que siga siendo así en el futuro. 'La tutela ya la he pedido y la tengo firmada por la juez y no creo que ningún juez se la dé a los asesinos de su madre porque aunque sea su padre es el asesino de su madre', indicó la abuela materna de los pequeños, un niño de 4 años y una niña de 3, que nacieron poco después de que Vanessa y Horacio contrajeran matrimonio a finales de 1999.
Su intención es obtener la autorización judicial para trasladarse todos juntos al barrio madrileño de Moratalaz, lejos del escenario de la tragedia de sus padres que aún desconocen. Incluso el Ayuntamiento de Puertollano estaría dispuesto a ayudar económicamente a esta familia para pagar el alquiler de un piso. Sin embargo, los padres de Horacio Barcos no quieren renunciar a asumir la custodia de sus nietos y también la han solicitado a la jueza de Puertollano que se ha hecho cargo del caso.
Ajena a todo lo que pueda suceder con sus dos hijos permanece Vanessa Rodríguez en la Unidad de Quemados del Hospital Universitario de Getafe (Madrid). Su estado sigue siendo muy grave, aunque evoluciona favorablemente de sus quemaduras que le han afectado al 61 por ciento de su superficie corporal y también le han dañado el corazón, los riñones y los pulmones.
Durante más de un mes seguirá sedada para que no sufra el dolor de las quemaduras y los médicos puedan realizarle injertos de piel y si logra superar esta fase aún tendrá un año por delante de lenta recuperación hospitalaria. De momento, Vanessa cuenta con el apoyo de sus vecinos, el Ayuntamiento de Puertollano y la Junta de Castilla-La Mancha que se personará como acusación en el juicio contra su marido, como hace en todos los casos de malos tratos ocurridos en esta comunidad.