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La red de abastecimiento de agua, en constante renovación


El miércoles, el jueves y el viernes de esta semana, los legazpiarras pueden advertir bajadas en la presión del agua, e incluso algún corte, en los grifos de sus casas. Ello será debido a unas obras que está llevando a cabo Gipuzkoako Ur Zerbitzuak en los alrededores del depósito de Goenaga, donde se está procediendo a la renovación de los ramales de la conducción de agua a los distintos barrios y zonas del municipio. Estas obras se están realizando en un período en el que el que el consumo del agua desciende en general en todo el pueblo, por la ausencia de muchos legazpiarras, por lo que se espera que las molestias sean mínimas. No obstante, Gipuzkoako Urak ruega a todos los legazpiarras que disculpen esas molestias y, al mismo tiempo, les recuerda que todo va encaminado a la mejora del servicio que ofrece.



El agua potable llega a Legazpi desde el embalse de Barrendiola, en concreto desde la Depuradora, de donde parte una gran tubería que lleva una media de 7.000 metros cúbicos de agua al día (en agosto desciende hasta 4.500). Esa tubería, que en el depósito de Erraizabal deja un ramal para el suministro de Brinkola y de Telleriarte, se divide en dos en la caseta de Goenaga: un ramal va para Zumarraga y Urretxu, y el otro se queda en Legazpi, llevando el agua (unos 2.000 metros cúbicos) a los dos depósitos que están al lado de la caseta. Estos depósitos comienzan el día llenos, y se van vaciando, aunque no del todo porque siempre hay agua almacenada, por el consumo diario, llenándose otra vez de noche.

De esos dos grandes depósitos, construidos el más antiguo en 1936 y el más nuevo en la década de los 60, a su vez parten otra serie de ramales a distintas zonas del municipio. Son los ramales de Bikuña, que suministra agua a ese barrio desde la cuesta del matadero hasta Motxorro; del casco; de Itxaropen; de San Ignazio, que da servicio a esa zona y al área industrial hasta el Día; de Laubide, con suministro para ese y los barrios Urtatza y San Juan; y de San Martin, que por su cercanía necesita un bombeo especial para dar presión.

Y son precisamente esos ramales o tuberías los que se están renovando, ya que los anteriores, con todas las llaves y demás sistemas de control de que disponían, se estaban quedando obsoletos.

Las nuevas tuberías que se están instalando ahora cuentan con caudalímetros o medidores de caudal más modernos. Como los anteriores, mandan sus mediciones a la Depuradora de Barrendiola, donde un ordenador recoge todos los datos y detecta cualquier anomalía que pueda indicar, por ejemplo, que hay alguna fuga. Esa anomalía puede ser un consumo excesivo en uno de los ramales. Cuando esto ocurre, se suelen utilizar unos aparatos conocidos como correladores, que detectan señales acústicas que sitúan las fugas en las tuberías.

El control de fugas es algo en lo que se trabaja continuamente desde Gipuzkoako Urak, al igual que en el mantenimiento y renovación, cuando se necesita, de toda la red. Estos días, por ejemplo, aprovechando las obras de reparación de la cuesta de San Ignazio, se va a proceder a cambiar la conducción de agua potable de la zona de San Martin.

Terra Actualidad - Vocento/VMT

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