Las hembras de los murciélagos grandes de herradura comparten sus "maridos" con sus madres y abuelas, según afirma la revista Nature.
Esta práctica mantiene a las familias unidas y también evita los peligros de la endogamia, dicen los expertos.
Las hembras viven en grupo, segregadas del sexo opuesto y se juntan para seducir a los machos una vez les llega la época de celo.
Los científicos de la Universidad de Bristol y la Queen Mary de Londres hicieron el descubrimiento utilizando técnicas genéticas para trazar el árbol genealógico de unos 452 murciélagos que viven en la mansión Woodchester de Gloucestershire, en el Reino Unido.
Al parecer, la mayoría de las murciélago grandes de herradura o Rhinolophus ferrumequinum buscan la misma pareja para copular año tras año. Como sólo producen un hijo al año, cada animal representa el resultado de un encuentro distinto.
Murciélagos
Cuestiones de familia Stephen Rossiter de Queen Mary en la Universidad de Londres y su equipo rastrearon las pareja de las hembras cotejando su pedigrí para examinar los patrones que seguían.
Los resultaron mostraron que los casos de familiares de la línea materna que compartían a los machos eran demasiado frecuentes como para determinar que no era una casualidad. En total, detectaron 20 grupos de hembras que eran parientes y copulaban con entre dos y cinco machos por grupo.
El doctor Rossiter cree que compartir a los compañeros sexuales "estrecha los vínculos sociales y promueve altos niveles de cooperación dentro de la colonia " de murciélagos.
Este comportamiento aumenta el nivel de parentesco pero evita el coste de consanguineidad.
Compartir paga Por otra parte el parentesco entre animales es extremadamente importante para la cooperación y por ende para la cohesión social, según afirma el equipo del doctor Rossiter.
Cualquier comportamiento -como éste- que aumenta el nivel de parentesco en los grupos sociales y al mismo tiempo evita el costo del cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente representa posiblemente una ventaja en términos de selección natural, señalan los expertos.
Los murciélagos grandes de herradura son comunes en Europa pero en el Reino Unido su población ha decaído en un 90% en el último siglo.
Su complexión es muy robusta, la estructura nasal tiene forma de herradura de caballo y es el segundo animal más ágil en el aire después del colibrí.