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El discurso estará encaminado a "educar al pueblo estadounidense y hacer que se dé cuenta del enemigo que afrontamos y lo que está en juego", explicó. Una reciente encuesta difundida por la cadena de televisión CNN indica que dos de cada tres estadounidenses no está de acuerdo con el modo en que Bush está gestionando la guerra en Irak. La protesta contra la guerra y las reclamaciones para que los soldados estadounidenses regresen a casa protagonizaron, el pasado día 24, la mayor manifestación en Washington durante el mandato de Bush. El presidente hará frente específicamente a esas reclamaciones.
"Va a dirigirse directamente a algunos de los que alegan que debemos retirarnos de Oriente Medio y a quienes sugieren que combatir al enemigo en su propio terreno sólo causa que los radicales lanzan ataques", declaró McClellan. La intervención de Bush, una semana antes de que se someta a referéndum el proyecto de Constitución en Irak, culmina una serie de esfuerzos por dejar atrás las críticas sufridas tras el huracán "Katrina" y concentrarse de nuevo en el país árabe y la guerra contra el terrorismo. El presidente se reunió el miércoles con su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y varios altos mandos militares en Irak, pocas horas antes de visitar el hospital militar Walter Reed, en Washington, donde están ingresados muchos de los heridos de guerra. Optimismo ante la situación iraquí Al término de su reunión con Rumsfeld y los militares, Bush se mostró optimista sobre la situación en Irak, pero advirtió de que los terroristas querrán aumentar la violencia en los días previos al referéndum iraquí. Los soldados estadounidenses, aseguró, "seguirán a la ofensiva" para frustrar los planes de la insurgencia. Bush aludió también a la preparación de las tropas iraquíes, un tema que ha generado cierta polémica en los últimos días, y aseguró que cada vez más soldados de ese país están en condiciones de asumir la seguridad de Irak. El Gobierno de EEUU supedita la vuelta a casa de sus cerca de 140.000 militares destacados en Irak a que las Fuerzas Armadas iraquíes estén en condiciones de hacerse cargo por sí solos de la defensa de su país. El general John Abizaid, jefe del Mando Central estadounidense, había declarado la semana pasada en una audiencia en el Congreso que el número de batallones iraquíes capaces de combatir sin ayuda estadounidense había pasado de tres, en julio pasado, a sólo uno ahora. "Los iraquíes están mostrando cada vez más capacidad de encabezar la lucha contra el enemigo", afirmó, sin embargo, Bush, quien reiteró que los soldados estadounidenses permanecerán en Irak "en tanto sea necesario". En una rueda de prensa en el Pentágono el miércoles, el general David Petreus, ex comandante de la fuerza multilateral de transición en Irak, dijo que en lo que respecta al adiestramiento de las tropas iraquíes los progresos han sido "notables" desde julio pasado. "Su preparación ha ido creciendo cada semana", insistió el general, quien aseguró que ya hay más de 197.000 soldados iraquíes equipados y adiestrados y en torno a 115 batallones de Policía y del Ejército en condiciones de combate. De ellos, ochenta combaten junto a los soldados estadounidenses. Un total de 36 se encuentran al mando de las operaciones, "y eso incluye a la que se considera que no necesita asistencia de la coalición, que es totalmente independiente".
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