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Cuando llegó el furgón policial todavía no había mucha gente congregada, pero conforme iba transcurriendo la mañana el número de personas aumentaba. La presencia de cámaras de televisión de las distintas cadenas nacionales y de fotógrafos también crecía. La tensión iba en aumento y alguien debió pensar que los guardias civiles que custodiaban a Said Ouamm en su traslado desde Murcia no serían suficientes en caso de que se produjese algún tumulto. Avalancha sobre el furgón La presencia de los antidisturbios sembró más nerviosismo entre las personas congregadas junto a los juzgados y la tensión estalló cuando Said Ouamm era introducido en el furgón policial. En ese momento, poco antes de las dos de la tarde, se produjo una avalancha sobre el vehículo y tuvo lugar la primera carga policial para impedir posibles agresiones. Hubo mucha tensión y entre las personas que allí se encontraban llegaron a recibir golpes con las porras de los agentes algunos de los familiares de las víctimas. Pocos metros más adelante, otro grupo de personas se aproximaron hasta el furgón y los antidisturbios se vieron obligados a intervenir. El paso del furgón no fue fácil y las personas congregadas interpretaron un gesto de uno de los agentes que levantaba las manos como una señal de victoria. En ese momento un centenar de personas corrió tras ellos para recriminar este gesto. Los agentes corrieron delante de la multitud que les perseguía hasta la Casa Cuartel donde se volvieron a vivir momentos de tensión. Se produjeron empujones e insultos por la actitud mantenida en el parque por algunos guardias civiles y la multitud profería gritos contra ellos. El capitán de la Benemérita que está al mando de la Casa Cuartel salió para hablar con las personas que allí se habían congregado y para pedir calma. Abandonar la hostilidad Ante la insistencia de una de ellas, que había recibido un golpe con la porra de uno de los agentes, el capitán le informó que podía presentar una reclamación o una denuncia, si lo estimaba conveniente, pero que debían de abandonar la actitud hostil que estaban manteniendo hacia los agentes. Media hora después los nervios se habían aplacado y la zona se despejó. El juez que instruye el caso ha decretado secreto de sumario por lo que no fue posible conocer el contenido de las declaraciones realizadas por el presunto asesino. Los gritos de '¡asesino!, ¡asesino!', mientras que Said estuvo dentro del Palacio de Justicia se podían escuchar en la distancia. El titular del juzgado de Instrucción número uno de Caravaca de la Cruz decretó el ingreso en prisión del detenido, que ayer mismo fue trasladado hasta la cárcel de Murcia. Fuentes judiciales informaron a Efe que el presunto homocida se negó a prestar declaración.
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