Apenas 40 minutos es lo que se tarda en recorrer los 25 kilómetros que separan Melilla del pequeño pueblo marroquí de Tibouda, paso obligado de los amantes del paisaje que regala Cabo Tres Forcas. Un camino dominado por las curvas y el infinito en cualquier dirección a la que se dirija la mirada, y que es el camino que recorren todas las semanas los socios de Guelaya-Ecologistas en Acción.
Desde hace tres meses, Guelaya tiene una 'casa' en Cabo Tres Forcas, una especie de cuartel general al que está invitado todo aquel que sea de Melilla y desee investigar en la zona, tanto en lo relacionado con el avistamiento de aves como con actividades relacionadas con el mar. 'Cualquier grupo que sea de Melilla y desee investigar, aquí tiene un punto para poder hacerlo porque, realmente, lo poco interesante que hay en Melilla está en esta zona. Es una especie de centro de estudios', explicó a SUR Manuel Tapia, socio de Guelaya y uno de los que, cada sábado, se acerca a Tibouda.
Un centro de estudios muy comprometido con el desarrollo sostenible puesto que la corriente eléctrica se sustituye por placas solares y el suministro de agua se garantiza a través de aljibes, 'recuperando el agua de lluvia'. Los miembros de Guelaya acuden a Cabo Tres Forcas todos los sábados pero, además de plantar árboles en la zona, se acercan a la única escuela que existe en kilómetros a la redonda y ponen en marcha, 'a iniciativa de los profesores', una campaña de recogida de pilas.
Concepto de 'español'
A cambio de caramelos, niños de entre 6 y 9 años se dedican, durante semanas, a buscar y reciclar pilas usadas y, a modo de incentivo, reciben dulces por su trabajo. 'Es un trabajo de meses. Cada cierto tiempo venimos a la escuela y enseñamos a los niños cómo inertizar las pilas. Es una especie de intercambio para que, además, conozcan a los españoles', comenta Tapia.
Y es que, de la experiencia contrastada, Guelaya cree que los niños de Tibouda tienen un único concepto de los 'españoles': las personas que van a la playa. 'Para ellos, los españoles son las personas que vienen a la playa, y esta es una manera de relacionarse con ellos, que nos conozcan', matiza.
El mecanismo de trabajo para reciclar las pilas es el siguiente: se rellenan las botellas de plástico con las pilas recuperadas para que quepan en un bloque de cemento. En el bloque se inscribe la fecha y, si en un futuro se pueden reciclar, se rompe la estructura y se extraen las pilas.
No obstante, la contaminación que existe en Cabo Tres Forcas es la que llega desde Melilla. 'Es una zona muy virgen y aquí nos encontramos con lo que se denomina macrocontaminación. Es la pobreza lo que ha mantenido virgen el Cabo Tres Forcas y es esa pobreza lo que lo está llenando de residuos', subraya Manuel Tapia.