Arthur Schnitzler nació en Viena, en 1863, en el seno de una familia burguesa, judía y culta lo que le llevó a conocer en profundidad la decadente y escandalosa sociedad de su tiempo. La idea de escribir una autobiografía se le presentó en 1901.
“Las despedidas siempre duelen aun cuando haga tiempo que se ansíen”, decía Schnitzler con buen criterio. Tal vez por ello, para no decir adiós del todo, escribió Juventud en Viena, cuando estaba en la cresta de la ola y era uno de los dramaturgos más afamados de su tiempo y uno de los puntales de la vida literaria e intelectual de los años veinte y treinta en Viena. El relato nos habla de la infancia del protagonista, de sus años de estudiante en Viena y las relaciones de un joven de la alta burguesía judía, que tanto influyó en la vida cultural germánica.
También habla de sus amores, sus amistades, de los estudios de medicina, de su servicio en el ejército como médico militar y de los viajes realizados a Londres y Berlín. A lo largo de toda su obra, Schnitzler supo ridiculizar las costumbres burguesas y trasmitir la atmósfera decadente de la Viena que le tocó vivir antes de que se iniciara la Primera Guerra Mundial.
Como se desprende de su obra, el autor austríaco estuvo influido por el psicoanálisis y mantuvo una extensa correspondencia con Sigmund Freud. Así mismo se carteó con el escritor Stefan Zweig, una relación mantenida durante veinticuatro años en clave maestro-discípulo.
Aunque ejerció como médico, Schnitzler fue llamado pronto para la literatura y entre sus obras teatrales más importantes se destacan La cacatúa verde, La ronda y Anatol. Entre sus libros Novela de sueños y el monólogo Señorita Else. La autobiografía Juventud en Viena, finaliza en junio de 1889 abordando sus perspectivas de matrimonio con Helene, tras decepcionarse con Olga, dejar a Jeanette, alejarse de Adele o de Mizi Rosner...
|
|
 |
Recomendado
para germanófilos de pro.
La clave: Sinceridad.
Lo mejor: El conocimiento de un mundo destinado a desaparecer.
Lo peor: No lo hay. |
|
|