Las obras de San Matías terminan la semana próxima y se abrirá al tráfico
Los vecinos, comerciantes y usuarios de la calle San Matías verán finalizado su calvario de aguantar obras, ruidos y polvo, a lo largo de la próxima semana, según las previsiones de la concejalía de Urbanismo, que reconoce un retraso de casi un mes en la fecha tope de ejecución.
El motivo ha sido, dice el concejal Luis Gerardo García Royo, la falta de materiales durante el mes de agosto, provocada por el hecho de que la empresa encargada de suministrar el mármol de Sierra Elvira decidió cerrar su producción en el mes de agosto e irse de vacaciones, pero sin avisar a nadie, por lo que la constructora concesionaria de las obras no pudo disponer del material necesario, ni incluso hacer acopio de pavimento ya que no se había avisado de ese cierre por vacaciones.
Solventado el problema, los operarios daban ayer los últimos toques al tramo comprendido entre la plaza de Mariana Pineda y la intersección con Jesús y María y Rey Soler, al que también se le han colocado vierteaguas en los dos laterales de la calle. San Matías tiene ya una nueva imagen. Las aceras han crecido y han desaparecido los bordillos entre acera y calzada, en su lugar, los canales vierteaguas, pero al mismo nivel. Ahora falta hacer los remates de última hora y pequeños retoques a la obra.
Para los granadinos el tráfico por esta calle es el problema fundamental. Después de estar cerrada desde el mes de junio, se han comprobado los problemas que genera para el resto de la ciudad que los vehículos no puedan pasar por esta vía. La concejalía de Tráfico estudia una serie de medidas para reabrir al tráfico la calle, pero restringido de manera que no se convierta en un paso de la ciudad de este a oeste. La primera idea barajada es la de autorizar el paso sólo a residentes en el Realejo, transporte público y urgencias.
Para controlarlo, el concejal José Antonio Balderas, no quiere pilonas. Posiblemente se pondrán cámaras de videocontrol, igual que las que están ubicadas para controlar la calle Recogidas y la Gran Vía. Aunque los primeros días hay mucha gente que no hará caso de las indicaciones de tráfico restringido, poco a poco, el sistema de cámara va haciendo que los conductores busquen vías alternativas.