Absuelto el jefe de Policía Municipal de Pamplona, acusado de golpear a una mujer el día del Privilegio de la Unión
El jefe de la Policía Municipal de Pamplona, Simón Santamaría, ha sido absuelto de una falta de lesiones de la que había sido acusado por una vecina de Pamplona, quien sostenía que el máximo responsable del cuerpo policial le golpeó con una linterna en el brazo durante un altercado que se produjo el 8 de septiembre de 2004, en la conmemoración del Privilegio de la Unión.
El Juzgado de Instrucción número 3 de Pamplona avala en su sentencia las tesis de la defensa y del Ministerio Fiscal, y basa la absolución de Simón Santamaría en la 'falta de pruebas' contra él. La acusación pedía una multa de 12.000 euros contra el jefe de policía, una indemnización de 480 por lesiones a la mujer, otros 480 euros por los ocho días que la denunciante estuvo de baja laboral, y 2.500 euros por secuelas.
En perjuicio de la versión de la denunciante, la magistrada expone en la sentencia que la mujer afirmó haber recibido un golpe de linterna en su brazo derecho, cuando el golpe que realmente presentaba era en el brazo izquierdo, según se recoge en el informe del médico forense.
Además, en ese mismo informe se indica que la mujer no presentaba ninguna otra lesión por golpes, cuando la denunciante sostenía que tras ser agredida con la linterna cayó al suelo y fue golpeada por varios agentes. El jefe de Policía Municipal negó en el juicio las acusaciones vertidas contra él.
Los hechos enjuiciados tuvieron lugar el 8 de septiembre de 2004, día en el que el Ayuntamiento de Pamplona celebró actos conmemorativos del Privilegio de la Unión, a la par que se anunciaron varias acciones en contra de las programadas oficialmente.
Así, esa tarde dos mujeres desnudas se colgaron de uno de los torreones de la Catedral, al tiempo que medio centenar de personas profería gritos a favor de la ocupación del 'gaztetxe'. Entre ese grupo se encontraba la denunciante, según los hechos que la juez considera probados.
Asimismo, en la sentencia se da por demostrado que cuando los agentes pudieron bajar a las mujeres desnudas y fueron conducidas a un furgón policial, las personas allí congregadas arremetieron contra los quince agentes que formaban el dispositivo de seguridad.
En consecuencia, los agentes 'tuvieron que cargar contra los presentes para lograr salir indemnes de allí con las detenidas, pues el grupo de personas congregado que se encontraban allí comenzaron a tirarles piedras y botellas de cristal haciendo peligrar su integridad física'. De hecho, un subinspector de la Policía Municipal resultó herido.
Según la versión de la acusación, Simón Santamaría empujó a una mujer que se encontraba en el lugar y que cayó al suelo. Acto seguido, la denunciante le recriminó esta actitud al jefe de Policía Municipal, por lo que este contestó con un golpe de linterna.
La mujer sostuvo en el juicio que ese golpe le provocó la caída y después fue golpeada por otros agentes de Policía Municipal mientras Simón Santamaría miraba la agresión. La denunciante dice que desde los hechos 'tiene fobia' a los agentes del cuerpo local.
Sin embargo, el jefe de Policía Municipal negó esta versión. Santamaría expuso que las mujeres desnudas fueron bajadas de la Catedral de noche, y que usó la linterna para conducirlas hasta el coche policial, momento en el cual la gente se lanzó contra ellos, tirándoles botellas y piedras, por lo que el cordón policial tuvo que hacer una carga.
Santamaría dijo recordar que una señora se abalanzó contra él, y que se limitó a poner el brazo para evitar que le agrediera, razón por la cual la señora se golpeo contra el brazo. El acusado afirmó que ni siquiera recordaba a la denunciante. El subinspector que resultó herido en el suceso y otros dos agentes de policía ratificaron la versión de Simón Santamaría.
Por otra parte, un testigo de la acusación declaró haber visto en el lugar de los hechos cómo el jefe de Policía Municipal golpeó a la mujer que, según su versión, cayó al suelo y fue agredida por otros agentes. La magistrada advierte en este punto que este testigo 'es capaz de contar con todo lujo de detalles la agresión a la denunciante, pero luego es incapaz de dar otros detalles más nimios, como el número de personas que había allí presentes', por lo que, añade, 'la veracidad y objetividad de este testimonio es más que dudable'.