Los carniceros advierten de que el cierre del matadero de Durango ha encarecido el precio de la carne
El cierre del matadero de Durango el pasado 29 de julio continúa sembrando la polémica entre todos los sectores afectados, no sólo entre los propios ganaderos. El presidente de la asociación de los carniceros vizcaínos, Rafael de Francisco, advirtió ayer de que esta decisión ha incrementado el precio de la carne en los establecimientos que se surtían de las reses sacrificadas en este centro. Según sus estimaciones, el kilo de las chuletas y los filetes ha aumentado entre 18 y 30 céntimos.
Este encarecimiento se ha dejado notar en el centenar de carnicerías situadas en la zona de influencia del matadero de Durango, que integra a unos cincuenta municipios vizcaínos de las comarcas del Duranguesado, Arratia y la zona de Gernika. Para De Francisco, el incremento en el precio final ha sido consecuencia del aumento experimentado por el transporte de los animales que antes se sacrificaban en Durango y que ahora deben trasladarse a los mataderos guipuzcoanos de Oñate y Zestoa.
Según explicó el presidente del colectivo, ninguno de los cerca de mil ganaderos que sacrificaba en Durango para comercializar su carne acude ahora al matadero de Zorroza, en Bilbao. 'Lo hacen porque entienden que el cierre del matadero de Durango ha sido político y han tratado de forzarles a venir a Zorroza. Nuestra oficina está situada junto al matadero. Yo les veo cuando vienen a matar y no ha venido ninguno de los que sacrificaba en Durango', recalcó.
El transporte de la carne a los centros de sacrificio guipuzcoanos ha encarecido en unos 30 euros el coste del traslado de cada res, lo que se ha traducido en un aumento del precio de las piezas para los carniceros, que, a su vez, cargan una parte de esta subida a los consumidores. 'El encarecimiento ha afectado a las piezas con más aceptación comercial, pero en las carnes bajas, en las faldas, no ha aumentado de precio la carne, porque son las menos solicitadas', detalló.
En este sentido, Rafael de Francisco lamentó que el cierre del matadero de Durango haya sido fruto de una decisión 'política', en cuya adopción 'no se ha considerado el bien común'. Por ello, recalcó que las consecuencias de la clausura 'las pagan ahora los consumidores'. 'Una vez más -criticó- los políticos no han tenido en cuenta el deseo de sus representados, sino los intereses de particulares'.