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El fiscal pide 5 años para dos médicos del Hospital de Elche por homicidio imprudente


Natalia García Maestre tenía sólo 12 años cuando murió en el Hospital San Joan de Deu, en Barcelona, el 12 de mayo de 2002, después de permanecer en coma durante cinco meses. El 19 de diciembre, dos médicos del Hospital General Universitario de Elche, I. R. J., y C. M. A., se sentarán en el banquillo en un juzgado de lo Penal de Elche para responder de la acusación de homicidio por imprudencia.


Tanto el fiscal como el letrado de la acusación particular solicitan la misma pena para cada uno de los imputados, es decir dos años y medio de prisión y un periodo de inhabilitación para el ejercicio de la medicina de cuatro años y seis meses.

En la madrugada del 1 de noviembre de 2002 se produjo la primera exploración de Natalia en el servicio de Urgencias del Centro de Salud El Toscar. La niña fue llevada por sus padres al padecer un dolor de barriga, en la región hipogástrica, aunque sin vómitos ni fiebre. Se recetó a la niña un calmante y el medicamento motilium.

Al no mejorar, los padres decidieron llevar a la pequeña a las 10.55 horas del mismo día al servicio de Urgencias del Hospital General. Natalia presentaba los mismos síntomas. Los médicos de servicio decidieron tenerla en observación durante treinta horas, tiempo que se aprovechó para realizarle varias pruebas. El diagnóstico fue de gastroenteritis aguda. Se prescribieron vigilancia domiciliaria, dieta blanda y astringente así como control de su pediatra.

El 5 de noviembre por la tarde, la niña fue llevada nuevamente al hospital, aunque con una sintomatología más aparatosa. Tiene una temperatura de 38,5 grados, un dolor torácico agudo y la diarrea ha cesado prácticamente.

En Urgencias de Pediatría fue atendida por uno de los acusados, I. R. J, especialista en medicina de familia, desde su ingreso hasta las diez de la noche, momento en el que se encargó una médica pediatra, la segunda imputada. Su estado general era regular, con decaimiento y somnolencia. Se le realizó una analítica de sangre, cuyos resultados se conocieron tres horas después.

Estos evidenciaron la presencia de una leucocitosis, con valores altos de hemoglobina, hematocrito y glóbulos rojos, así como niveles elevados de proteína C reactiva y la coagulación de la sangre afectada. Estos valores, según recoge el informe del fiscal, evidenciaban una situación que daban 'los datos clínicos y exploratorios suficientes para pensar en la presencia de un abdomen agudo, de etiología probablemente infecciosa, por lo que se podía pensar en un cuadro de shock, debiéndose haber avisado de forma urgente al cirujano de guardia con el fin de valorar una intervención quirúrgica'.

Sin embargo, I. R. J., que conocía a la paciente por haberla atendida en su estancia anterior, 'no encargó el informe analítico con más urgencia, no lo valoró debidamente a las 20.16 horas, ni avisó a la otra acusada en el cambio de turno de la posible situación crítica de la enferma'.

Según declaró esta última, le comentó por encima de qué se trataba. Ella tampoco valoró la analítica de forma inmediata. Lo hizo a la 1.30 horas de la madrugada cuando la madre de Natalia la llamó. No fue hasta una hora después cuando avisó al cirujano de guardia para que viera a la pequeña. El fiscal insiste en su escrito que 'como muy tarde se tendría que haber hecho cuando los resultados de los análisis', es decir a las 20.30 horas del día anterior.

El cirujano realizó una laparotomía exploradora sobre las 3.30 horas, descubriéndose entonces un cuadro de apendicitis flemonosa con intensa periapendicitis y peritonitis apendicular, con abundante pus en la cavidad peritoneal. El apéndice estaba necrótico y perforado. La niña fue operada de urgencia.

Tras la intervención, su evolución fue nefasta. Sufrió un shock séptico y fallo multiorgánico. Permaneció en Reanimación hasta el 5 de diciembre, día en que se le trasladó a la UCI pediátrica, en Alicante.. Tenía además encefalopatía y polineuropatía de paciente crítico, deteriorándose su estado progresivamente. Fue atendida en el Instituto Guttman, hospital de rehabilitación neuronal y el San Joan de Deu, en Barcelona.

El fiscal considera que hubo 'una tardanza excesiva en operarla' y que existió 'una relación causal clara entre la patología diagnostica y su muerte'. El óbito, precisa, fue consecuencia directa de las distintas complicaciones a la que vio sometida en el transcurso de la enfermedad.

Terra Actualidad - Vocento/VMT

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