Boda Real


Fin de fiesta

La Boda acabó para los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, a las 22,20 horas del sábado, cuando abandonaron el Palacio Real, tras departir con sus amigos más allegados desde las ocho de la tarde, después de despedir al resto de los invitados al almuerzo nupcial.

Don Felipe y Doña Letizia salieron los últimos del Palacio Real y lo hicieron por la puerta principal, al igual que los restantes miembros de la Familia real.

Los Príncipes, sentados en la parte trasera de un "Mercedes" que llevaba la luz interior encendida para que se les pudiera ver, saludaron a las cerca de 400 personas que los esperaban desde hacía horas. A Doña Letizia, quizá ya más relajada, se le podía apreciar una expresión más abierta y alegre que durante la ceremonia nupcial.

Antes de los Príncipes, salieron del Palacio por la misma puerta y a lo largo de la última hora y media el Rey, la Reina, los duques de Lugo y los duques de Palma.

Tiempo para los amigos
Los Príncipes recibieron en el comedor de Gala del Palacio Real, cuyos balcones dan a los jardines de Sabatini, a los compañeros de Universidad, de las academias militares y otros amigos de Don Felipe, así como a las personas más allegadas y colegas de los distintos medios de comunicación donde la Princesa de Asturias desarrolló su carrera profesional como periodista.

Los Príncipes de Asturias departieron en grupos con sus amigos y aprovecharon esos momentos informales para hacerse numerosas fotografías con todos ellos, al tiempo que se interesaron por cómo habían pasado el día sus invitados más allegados.

Entre los 500 amigos de ambos que asistieron al enlace, estaban algunos de los testigos como Álvaro Fuster, Alfredo Hernández, Esteban Bienert, Alberto Pamos o Fernando León, por parte del novio, y Sonsoles Ónega, Sonia Martínez, Álex Grijelmo o José Eduardo Medina, por parte de Doña Letizia.

Caras conocidas de la televisión como Lorenzo Milá y su mujer, Sagrario Ruiz de Apodaca, Alfredo Urdaci, Carlos Herrera, Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo y Emilio Aragón fueron otros de los invitados que participaron en el encuentro.

Madrileños a la espera
Miles de madrileños se concentraron en la Plaza de Oriente, ante el Palacio Real, deseosos de ver lo que la lluvia impidió por la mañana, a la familia Real y, sobre todo, a los recién casados Príncipes de Asturias.

"Que salgan los novios, ahora no llueve" eran algunas de las frases que a las 20.15 horas, seis horas después de que los Príncipes salieran al balcón de Palacio, repetía el público concentrado en la Plaza de Oriente.

Tras las vallas engalanadas con tela rosa que los organizadores de la boda instalaron durante todo el recorrido, se agolparon numerosos ciudadanos que, a falta del espectáculo tan deseado en los últimos días, se entretuvieron en contemplar los cambios de guardia a pie y a caballo que se sucedían en Palacio.

"Hemos venido porque esto es un día histórico", decían algunos venidos de fuera de Madrid que, para aprovechar el viaje, aplaudieron a todo lo que se mueve: policía, bomberos, autobuses.

Familias, niñas de comunión, "damas de honor" pertrechadas de diademas de plástico, inmigrantes de distintas procedencias ondeando banderas de España tuvieron, al menos, la oportunidad de ver la salida de los invitados.

La Reina Sofía, que abandonó el Palacio cerca de las ocho de la tarde, bajó la ventanilla del vehículo y saludó, lo que desató frases de cariño hacia la Familia Real.

Algunas de las personas allí congregadas llevaban "haciendo guardia" desde las seis de la mañana, y muchas se cobraron su particular trofeo, grandes ramos de rosas blancas, arrebatados a la decoración de la ciudad.

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Agencias/Terra

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