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Internacional


Tras su escándalo sentimental 15-12-2004

Dimite el ministro del Interior británico David Blunkett

Como si fuera un personaje de una tragedia de Shakespeare, David Blunkett, que dimitió como titular británico del Interior, fue un ministro de 'mano dura' fiel a Tony Blair que perdió su puesto al torcerse una aventura amorosa.

Blunkett presentó con 'enorme pesar' su dimisión en medio del escándalo sobre su supuesto abuso de poder para acelerar la tramitación de un visado para la niñera de su antigua amante, Kimberley Quinn, directora de la revista 'The Spectator'.

Hasta el estallido de la crisis hace varias semanas, Blunkett parecía un hombre dedicado por entero a su carrera política, más que a su vida sentimental, hasta el punto de que algunas personas de su círculo llegaron a decir que estaba 'casado con el trabajo'.


Dimite el ministro británico David BlunkettEl ministro del Gobierno británico David Blunkett, un hombre de confianza del primer ministro Tony Blair, dimitió el miércoles, según confirmó un responsable político. En la imagen, fotografía de Blunkett tomada el 8 de diciembre de 2004.
Dimite el ministro británico David Blunkett
Conocido por su ceguera de nacimiento, su perro lazarillo y su peculiar acento del norte de Inglaterra, el dimisionario, de 57 años, llegó al Gobierno en 1997, cuando el Partido Laborista de Tony Blair ganó las elecciones generales.

Fue entonces cuando el flamante primer ministro nombró a su amigo David Blunkett, militante laborista desde los 16 años y diputado desde 1987 por la circunscripción de Sheffield (norte inglés), titular de Educación.

Sin embargo, no alcanzó relevancia pública hasta 2001, cuando Blair consiguió un segundo mandato en las urnas y le designó titular del Ministerio del Interior, donde Blunkett se ganó su fama de 'ministro de hierro'.


Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 perpetrados en Estados Unidos, Blunkett introdujo una polémica ley antiterrorista que permite la detención indefinida, sin acusación formal o juicio, de extranjeros presuntamente vinculados a grupos terroristas.

Esa legislación generó una gran inquietud entre organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) y grupos defensores de las libertades civiles.

También demostró 'mano dura' en políticas de inmigración, lucha contra la delincuencia y comportamiento antisocial, una firmeza que contrasta con la faceta sentimental que ha terminado por provocar su caída.


Tras un matrimonio de veinte años que le dio tres hijos, Blunkett se separó en 1990 y, años después, conoció a la estadounidense Kimberley Quinn, de 44 años y directora, curiosamente, de una publicación tan conservadora como 'The Spectator'.

El ex ministro creyó haber encontrado una nuevo amor y mantuvo una relación secreta de tres años con Kimlerley, a la sazón casada con Stephen Quinn, de 60 años y editor de la revista 'Vogue'.

El romance, llevado con muchísima discreción por ambas partes, terminó por envenenarse, cuando la prensa británica sacó el pasado agosto a la luz el nombre de Kimberley como la amante secreta del ministro del Interior.

Todo se complicó después de que la periodista diese por terminada la relación y Blunkett, no resignado a perderla, recurriese a los tribunales para reclamar con una prueba de ADN la paternidad del hijo de dos años de Kimberley y del que ésta lleva en su vientre.

En lo que algunos periódicos interpretaron como una 'venganza' de su antigua novia, comenzaron a aparecer revelaciones sobre el trato de favor del ministro a la niñera de la periodista y el escándalo no ha hecho más que crecer hasta culminar en la renuncia de Blunkett.

La dimisión trunca la brillante carrera de un político combativo de origen humilde que, con un enorme tesón y capacidad de trabajo, supo vencer su ceguera hasta convertirse en uno de los pilares más firmes del Gobierno laborista de Tony Blair.




Terra Actualidad - EFE

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