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Entrevista a Jan Egeland, coordinador de ayuda humanitaria de ONU 26-12-2005

'Ahora podemos ser más eficaces'
Jan Egeland, el coordinador global de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, dialogó con BBC Mundo al cumplirse el primer aniversario del maremoto en Asia. El funcionario consideró que tanto la ONU como otras organizaciones de ayuda gozaron de un apoyo sin precedentes en las postrimerías del tsunami.
Hay una percepción generalizada de que la ayuda tras el maremoto fue muy efectiva. ¿Qué se hizo distinto, qué fue lo que funcionó?
No sé por qué produjo esta generosidad sin precedentes el tsunami. Creo que fue porque ocurrió durante la época navideña, todo el mundo vio esas imágenes increíbles en sus televisores.
Esto produjo bastantes fondos para nosotros. Podíamos contar al público y a los gobiernos lo que estábamos haciendo y esto generó más fondos porque todo el mundo quería participar en esta exitosa generosidad global.
En otros "tsunamis" producidos por el hombre o la naturaleza estábamos en un círculo vicioso de falta de fondos, sin atención, sin asistencia. Entonces se genera poca generosidad.
¿Hubo una confluencia de compasión que permitió una asistencia mucha más inmediata?
Sí. Creo que fue el papel sin precedentes de la televisión y el papel que jugamos nosotros desde la ONU y otros organismos de asistencia.
¿Nos puede dar un ejemplo concreto sobre el papel que jugaron los organismos de ayuda?
Cuando yo hice las primeras ruedas de prensa al día siguiente del tsunami podía decir que los primeros equipos ya estaban en la zona afectada. Ahora podemos ser más eficaces que nunca, empezamos el trabajo de inmediato.
Esto produjo un interés sin precedentes en nuestro trabajo. Tuvimos hombres y mujeres en el terreno que podían contar con el apoyo del mundo.
¿Usted diría que un año después se ha creado un nuevo modelo de ayuda humanitaria, o que al menos están dadas las bases para formarlo?
Tenemos mejores métodos, instrumentos y canales de trabajo, pero todo esto ya existía, lo nuevo fue que los medios de comunicación lo cubrieron como nunca antes.
Pero es la gente la que tiene que estar frente al televisor. En octubre fue el terrible desastre del terremoto de Pakistán, tuvimos mucha atención de los medios, pero no produjo la misma generosidad.
No tuvimos las mismas imágenes porque no había mucho turista con su cámara de video. Además muchos países ya habían gastado todo lo apartado para asistencia en 2005.
¿Hasta qué punto los países ricos del mundo están cumpliendo para ayudar a los países pobres?, máxime teniendo en cuenta que muchos de ellos no llegan al 1% del Producto Interno Bruto en ayuda.
La respuesta es que no. Muy pocos hacen lo que deberían. Los escandinavos y los holandeses sí, pero los otros gastan un promedio de 0,2% de su PIB.
Lo que me da esperanza es que el G8 (el grupo de los ocho países más ricos del mundo) ha dicho que va aumentar su ayuda a África y que la Unión Europea va a destinar el 0,7% de su PIB en los próximos años.
También hay economías crecientes en América Latina, Medio Oriente y países asiáticos que entienden que hoy son más ricas que lo que fue mi país, Noruega, cuando era uno de los principales donantes.
Esperamos que en estos próximos años no tengamos sólo una docena de donantes sino dos o tres docenas.
El año 2005 estuvo marcado por los grandes desastres naturales, empezando por lo que dejó el maremoto. ¿Sirvió este periodo para que se pensara en la creación de un fondo global para la ayuda humanitaria?
Sí. Este año tuvimos éxito al lograr que la Asamblea General de la ONU creara el fondo general para responder a desastres.
Este fondo será operativo en 2006, pero nos falta más dinero. Los países europeos dijeron que van a contribuir US$200 millones, pero necesitamos US$250 millones más.
Espero que los países de América Latina y de otras partes puedan colaborar para que podamos tener fondos desde el día uno de un desastre y no después de un mes.
¿En qué se falla al atender una crisis?
Fallamos en muchos temas, poca prevención en términos ambientales o en hacer la paz. Hay muy poca inversión en la mediación, en el mantenimiento de la seguridad.
La respuesta humanitaria es sólo parte de la solución.
¿Y en qué se está funcionando bien?
Creo que lo que fue un éxito muy grande en el tsunami y en otras partes del mundo fue la respuesta de emergencia.
Salvamos centenares de miles de vidas a través de una rueda de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales muy eficaces
Estoy muy orgulloso de lo que han hechos mis colegas.
¿Es factible establecer ahora una coordinación entre la ONU, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales?
Siempre podemos coordinar mejor, pero creo que el sistema nunca ha estado mejor coordinado. Tenemos muy buenas relaciones con la Cruz Roja y los organismos estatales.
Lo que no funciona muy bien quizás es la transición de la asistencia hacia el desarrollo y la prevención, algo que tendremos que trabajar el año que viene.
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