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El hijo del heredero El hijo del heredero


La ceremonia duró una hora 14-01-2006


Los Príncipes de Asturias bautizan a su hija Leonor


Los Reyes de España han sido los padrinos de su nieta Leonor, primogénita de los Príncipes de Asturias y segunda en la línea de sucesión al Trono, que hoy ha recibido el bautismo en una ceremonia que comenzó a las 12:45 horas en el Palacio de La Zarzuela y que duró cerca de una hora.


- Leonor de Borbón

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Sin llorar y con los ojos abiertos. Así recibió la Infanta Leonor sobre su rubia cabeza el agua del río Jordán con la que fue bautizada hoy en el Palacio de La Zarzuela, en una ceremonia familiar en la que sus abuelos paternos, los Reyes, fueron los padrinos.

La pequeña Leonor permaneció dormida prácticamente toda la ceremonia y solamente abandonó la placidez del sueño en los brazos de su madre -y dio un pequeño respingo- cuando el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, derramó el agua sobre su cabeza. Eran las 13,10 horas.


Los Príncipes de Asturias posan con su primogénita, la infanta Leonor, junto a los Reyes, durante la sesión fotográfica anterior al bautizo
Bautizo de la Infanta Leonor
Con dos meses y medio
Leonor de Todos los Santos, primogénita de los Príncipes de Asturias y segunda en la línea de sucesión al Trono, recibió el sacramento del bautismo dos meses y medio después de su nacimiento en la madrileña Clínica Ruber Internacional de Madrid, el pasado 31 de octubre de madrugada.

La heredera del heredero, la séptima nieta de don Juan Carlos y doña Sofía, fue bautizada pasado el mediodía en la residencia de sus abuelos y padrinos, los Reyes, en el mismo lugar -el vestíbulo- en el que hace 38 años lo fue su padre, el Príncipe de Asturias, y antes sus tías las Infantas Elena y Cristina, además de varios de sus primos.

Testigos de la ceremonia
Si el 8 de febrero de 1968, don Felipe era bautizado en este lugar en presencia del dictador Franco, con su bisabuela la Reina Victoria Eugenia y su abuelo el Conde de Barcelona como padrinos, hoy su hija Leonor lo ha sido con los representantes de las más altas instituciones democráticas del Estado como testigos.

Junto a las familias respectivas de los Príncipes de Asturias, estuvieron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa; los del Congreso y el Senado, Manuel Marín y Javier Rojo; la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas; y el del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Francisco Hernando.

Los Príncipes de Asturias han querido compartir este acontecimiento familiar con el equipo médico que atendió el embarazo y el parto de doña Letizia, encabezado por el ginecólogo Luis Ignacio Recasens, y además con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón.

Leonor ya no es una "llorona"
A las 12,45 horas, con quince minutos de retraso sobre la hora prevista inicialmente, comenzaba la ceremonia religiosa, precedida por una sesión fotográfica familiar, celebrada en el salón de audiencias de La Zarzuela.

Fue allí donde la abuela y madrina de la pequeña, doña Sofía, confesaba a los periodistas que su nieta, además de ser guapísima, se porta muy bien, no llora nada. "Quedan derogadas mis palabras", dijo la Reina, quien el primer día que vio a su nieta comentó que lloraba mucho.

Mientras que el Rey era ya padrino de Felipe Juan Froilán, hijo mayor de la Infanta Elena, para la Reina es la primera vez que amadrina a uno de sus nietos.

Momentos antes de la sesión fotográfica, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, en su condición de Notario Mayor del Reino, había procedido a la inscripción del nacimiento de la Infanta en el Registro Especial de la Familia Real.

El bautizo
Al comenzar la ceremonia religiosa, presidida por una imagen de Cristo Crucificado y otra de la Virgen, en la que Rouco Varela estuvo asistido por el arzobispo castrense de España, Francisco Pérez González, y otros cinco concelebrantes, el Príncipe de Asturias leyó un texto sagrado del Profeta Ezequiel que habla de "agua pura", de purificación.

En el lado del Evangelio, se situaron, en primera fila, los Reyes y padrinos, los Príncipes de Asturias con la Infanta Leonor en brazos de su madre, que en algunos momentos abanicó a la pequeña y en muchos otros acarició su mejilla, y los Duques de Lugo y Palma.

Doña Cristina sentó en sus rodillas a su hija pequeña, Irene, la primera después de tres varones y "benjamina" de la Familia Real hasta el nacimiento de Leonor.

Detrás estaban otros familiares de los Reyes, como las hermanas de don Juan Carlos, las Infantas Pilar y Margarita, con sus respectivas familias, o los dos hermanos de doña Sofía, Irene y Constantino de Grecia, que ha viajado a Madrid en compañía de su esposa, Ana María, y de varios de sus hijos.

Enfrente, en el lado de la Epístola, se situó la familia de doña Letizia. Sus padres, Jesús y Paloma; sus abuelos, Menchu, Enriqueta y Francisco, bisabuelos de la pequeña Leonor; y las dos hermanas de la Princesa, Telma y Erika, entre otros familiares.

La pila de Santo Domingo
El resto de invitados, entre personal de la Casa del Rey y amigos de los Príncipes, además del decano de la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza, el Conde de Elda -en total, poco más de ochenta personas-, se sentaron en torno a la histórica pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán.

En esta reliquia románica, reservada desde el siglo XVII para los bautizos de Príncipes e Infantes, fue bautizada la Infanta Leonor, con agua traída desde el río Jordán, en Tierra Santa, para tan histórica ocasión.

La misma pila de piedra blanca sin tallar, recubierta de plata con adornos dorados, que incluyen los escudos de la Orden de Santo Domingo, en la que fueron bautizados el Príncipe de Asturias y sus hermanas las Infantas Elena y Cristina.

En esta pila recibió el bautismo Santo Domingo de Guzmán y en 1605 el Rey Felipe III ordenó su traslado desde Caleruega, en Burgos, hasta Valladolid para el bautizo de Felipe IV. Desde entonces hasta hoy, en que se conserva en el Monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid, se ha utilizado en numerosos bautizos de Príncipes e Infantes.

Cumpliendo con otra tradición familiar, la Infanta Leonor de Todos los Santos llevó hoy, en fecha tan señalada, el mismo faldón de cristianar que usó su abuelo el Rey, hace 68 años, cuando fue bautizado en Roma, y que años más tarde vistieron su padre, don Felipe, sus tías las Infantas Elena y Cristina y los hijos de éstas.

Los cinco primos mayores, que aguantaron sentados gran parte de la ceremonia religiosa, no resistieron la tentación de acercarse y rodear la pila bautismal para ver cómo el cardenal Rouco echaba agua con una concha dorada sobre la cabeza de Leonor.

En su homilía, Rouco habló del significado del sacramento del bautismo, y al concluir la ceremonia leyó una bendición especial para la pequeña Leonor enviada desde el Vaticano por el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI.

Durante la celebración religiosa, al igual que en los bautizos de los otros nietos de los Reyes, el coro de las Religiosas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, de la localidad de Galapagar, próxima a Madrid, interpretó varias piezas musicales.

Al concluir, los Príncipes de Asturias, con la pequeña Leonor dormida en los brazos de su madre, oraron ante la imagen de la Virgen que presidió la ceremonia, una antigua talla que se conserva en la capilla de La Zarzuela.

Leonor continuó plácidamente dormida en el regazo de Doña Letizia mientras las monjas de Galapagar interpretaban para ella una nana.

Era su obsequio para quien algún día será Reina de España.


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Terra Actualidad - EFE

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