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Nacional


Los últimos mensajes del Rey 24-12-2005


2000-2004: un lustro de discursos reales


Fiel a su cita con los españoles en la noche del 24 de diciembre, don Juan Carlos ha expresado sus deseos, alegrías y preocupaciones a través de su televisado mensaje navideño. Temas como el terrorismo, la unidad de España o el respeto a la Constitución han estado presentes en cada uno de sus discursos, que además se han referido siempre a temas de actualidad y no han evitado guiños a las propias circunstancias de la Familia Real.


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2004: Homenaje a las víctimas del 11-M
Fue un mensaje en el que el Rey habló de una España "plural y diversa", del "preciado consenso" en el que se basa la Constitución, de concordia e interés colectivo para resolver las diferencias políticas, y de unidad para desarrollar las relaciones internacionales.

Recordó su "cercanía, apoyo y solidaridad" con los familiares de las víctimas de los "abominables" atentados del 11 de marzo, y con los heridos. Ese día "toda España lloró con rabia y dolor, de forma unida y solidaria" a sus 192 ciudadanos brutalmente asesinados. Víctimas y familias, afirmó, "merecen nuestra mayor entrega".

El Rey se refirió a la Constitución, animando a mantener sus principios y valores, "y el preciado consenso en que se basa", y se refirió al cambio de Gobierno ocurrido tras las elecciones del 14 de marzo. Uno y otro partido, PP y PSOE, están guiados "por el afán de servir leal y eficazmente a España".

Don Juan Carlos también valoró el trabajo de los inmigrantes que buscan en nuestro país mejores condiciones de vida, "y que contribuyen a nuestro desarrollo", y citó a las familias como "soporte básico para transmitir nuestra identidad, cultura y tradiciones, así como valores éticos, morales o religiosos, conforme a sus creencias".


La muerte de españoles en las distintas misiones militares ocuparon unos minutos de la intervención del monarca
2003: Lo social y don Felipe y Letizia
El Monarca inició su intervención aludiendo al 25 aniversario de la Constitución española, que definió como “el cimiento básico sobre el que descansa nuestra convivencia”. Para el Rey “sin la estabilidad política, social y económica que nos proporcionan el respeto y vigencia de nuestra Constitución no podría explicarse lo mucho que hemos avanzado, y el grado de bienestar de que disfruta la sociedad española”.

Aprovechando la celebración del "Año Europeo de la Discapacidad", don Juan Carlos llamó a integrar entre todos al amplio colectivo de ciudadanos que la sufren, pasando posteriormente a hacer hincapié en el drama de la inmigración ilegal. “Rompen el corazón”, expresó el Monarca, “las trágicas escenas de muertes producto del tráfico de seres humanos que abandonan sus países de origen y son víctimas de mafias".

La muerte de españoles en las distintas misiones militares ocuparon unos minutos de la intervención del monarca, que se refería a los caídos como "ejemplo de entrega y servicio a la Patria".

La intervención de don Juan Carlos concluía, en 2003, refiriéndose a la entonces futura boda de su hijo y heredero, Felipe de Borbón, con Letizia Ortiz. En palabras del Rey, “para la Reina y para mí este compromiso constituye un motivo de gran alegría, tanto desde el punto de vista familiar como institucional”.


Como cada año, el monarca no olvidaba tampoco a las víctimas del terrorismo (que sufren un "desgarro despiadado")
2002: La calamidad del Prestige
Cuando se acababa de cumplir un mes del hundimiento del petrolero Prestige frente a las costas españolas y toda la sociedad contemplaba horrorizada las consecuencias de la catástrofe, el Rey enviaba a través de su mensaje su apoyo y afecto a las "numerosas familias que sufren los daños causados por el petrolero", confiando en que "todos unidos seamos capaces de poner fin cuanto antes a esta calamidad".

Como cada año, el monarca no olvidaba tampoco a las víctimas del terrorismo (que sufren un "desgarro despiadado"), y su "gratitud profunda" a los miembros de las fuerzas de seguridad "que dedican sus vidas a velar por nuestros derechos y libertades".

No olvidaba tampoco a los drogadictos, a los descapacitados o a "los menores y mujeres que sufren abusos y malos tratos", pidiendo a la sociedad que prestara "aún mayor atención" a la juventud y no desperdiciara el saber de quienes "acumulan mayor experiencia".

La defensa y conservación del medio ambiente, "un legado único e irrepetible, fuente de vida y progreso, que tenemos la obligación de transmitir a las futuras generaciones", ocupó parte destacada de una alocución marcada por la marea negra del petrolero maldito.


En 2001, la situación internacional era abordada recordando los "espantosos" atentados del 11 de septiembre
2001: Unidad europea y contra la barbarie
"Somos un pueblo que sabe apreciar el inmenso valor de ser acogido con justicia, respeto y afecto", afirmó el Rey en su mensaje, en el que pidió el esfuerzo de todos, de las administraciones, de los ciudadanos españoles y de los propios inmigrantes, para afrontar una nueva situación social.

La situación internacional era abordada recordando los "espantosos" atentados del 11 de septiembre, la construcción europea que España lideraría durante el primer semestre del siguiente año y la entrada en vigor del euro.

Así, el Rey mostró su convicción de que la cooperación internacional contra el terrorismo serviría para "combatir a quienes lo practican, lo apoyan o lo encubren y para aislar a quienes lo justifican o lo defienden".

En cuanto a la moneda única, don Juan Carlos incluyó en su alocución una referencia al "paso decisivo e histórico" que suponía su introducción, expresando además su deseo de que la Unión Europea "se amplíe pronto a otros países del continente".


El rey de España, en su discurso navideño de 2000.
Don Juan Carlos
2000: Luto y 25 años
Don Juan Carlos se presentaba en esa ocasión con una corbata negra, debido a la muerte de su madre unos meses antes, y abría su mensaje transmitiendo de nuevo su ánimo a hacer frente al terrorismo, del que decía que "pervive, pero no sobrevivirá, os lo aseguro", y que calificaba como "fenómeno inhumano, (...) expresión del fanatismo más cruel y negación de los derechos humanos y de los valores de libertad y convivencia".

En referencia a sus "Bodas de Plata" con la corona, Don Juan Carlos recordaba las reflexiones hechas ante las Cortes el día de su acceso al Trono, y aseguró que su "vocación de ser valedor fiel de los derechos y libertades de todos los españoles, y su primer servidor", sigue "intacta y más robustecida si cabe que hace veinticinco años".

España era mencionada como una "democracia plena y madura", "un país económicamente fuerte" y "socialmente más justo", y concluía su discurso aludiendo a los sectores más débiles ("que sufren la enfermedad o la marginación social") y a los inmigrantes"que compartís vuestro trabajo, esfuerzo e ilusiones (...) y habéis elegido vivir entre nosotros".




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