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Se trata de un proyecto muy complejo, con una cúpula que 'no se ha hecho nunca hasta ahora, y que implica más información para adaptarla mejor'. Es necesario que 'la seguridad' y 'la calidad' del trabajo sean 'las máximas', añadió Jaenicke, para quien 'van muy bien' los trabajos, en los que, dijo, se mantiene la idea originaria aunque mejorada, conforme se avanza en los mismos. En concreto, 'ahora se trabaja con el vidrio, intentando que sea de mejor calidad y más seguro', en tanto que 'se ha planteado una pieza que se ajuste más a las necesidades', añadió Jaenicke. 'El vidrio con el que se trabaja tiene que ser más fuerte, por seguridad, por viabilidad, por transparencia', prosiguió el arquitecto, quien insistió en que el retraso en el inicio de las obras no se debe a 'ningún problema en el proyecto, sino a que se ha ido mejorando'. 'Hemos mejorado las piezas y la geometría' de este proyecto, consistente en dos partes diferenciadas, por un lado, una cúpula irregular de vidrio, y por otro, una sala bajo rasante desde donde se leerán los mensajes de condolencia escritos por los madrileños después de la tragedia.
Estos mensajes aparecen inscritos en una lámina, una membrana, prácticamente transparente, que se mantiene estable, sin sujeciones, en el interior de la estructura de vidrio. Los rayos del Sol incidirán sobre las palabras inscritas, que irán brillando en función de la trayectoria de la luz; mientras que para la noche, se plantea la idea de una enorme vela que haga resplandecer los mensajes. 'Todo va muy bien', insistió Jaenicke, quien destacó lo novedoso y complejo que resulta la construcción de la cúpula, tal como se recoge en el proyecto. La estructura de vidrio, en forma de cilindro irregular, y unas dimensiones de 11 metros de altura, contiene una membrana de ETFE (etileno-tetrafluoroetileno) con transparencia del 97 por ciento, en donde estarán impresos los mensajes de condolencia escritos por los ciudadanos tras la tragedia. La construcción, a base de bloques de vidrio óptico transparente e incoloro, tiene un peso aproximado de 160 toneladas, los bloques de vidrio van pegados con pegamento acrílico y las dimensiones de cada uno de ellos son de 300 por 20 por 70 milímetros, con un peso de 10,5 kilogramos. Según los responsables del proyecto, la ausencia de elementos opacos es el germen de la construcción, en donde dependiendo de la luz del sol se proyectará y brillará un mensaje diferente. La membrana de ETFE pesará aproximadamente 20 kilogramos y estará sujeta a la estructura por succión, mientras que unos ventiladores crearán un vacío entre las dos pieles que mantendrá en pie el monumento sin la presencia de elementos opacos. De los cerca de 300 proyectos que se presentaron al concurso de ideas para un monumento en homenaje de las víctimas del 11-M fueron preseleccionados 55, entre los que resultó elegido el de la gigantesca construcción de vidrio.
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