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La presidenta de la asociación dijo que, tras el cierre 'apresurado' de la comisión parlamentaria de investigación del 11-M, en junio de 2005, han quedado 'muchísimos flecos y enigmas que no están aclarados'. 'Cualquier persona que conozca a los islamistas sabe que ellos se inmolan, ¿dónde están los cuerpos?', planteó como uno de los enigmas sin aclarar, o también si existen imágenes de las cámaras de seguridad de la estación. La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M va de la mano de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) en su campaña por la reapertura de la comisión 11-M bajo el lema 'Queremos saber la verdad', y suele sumarse también a las manifestaciones de ésta en contra de la negociación con ETA. Domínguez recordó que, en la comisión 11-M, 'no dejaron declarar a mucha gente que podría haber arrojado luz a este proceso'. La comisión 'sirvió para que no se nos olvidase, para que la sociedad recordase que estábamos ahí', como si fuera 'un eco de las víctimas', expuso. 'Desde que cerró, no se oye la voz de las víctimas. Nos dejan expresarnos poco', lamentó, y aunque consideró 'lógico que con el paso del tiempo la sociedad se relaje', recordó que 'hay gente con secuelas de por vida' de aquel atentado, y que ninguno de ellos pensó que algo así podría ocurrirles.
Para Angeles Domínguez, la ayuda que el Estado otorga a las víctimas sigue fallando en la asistencia psicológica, que requieren un 70 por ciento de las víctimas, aunque el 40 por ciento ni siquiera es consciente de ello, según un estudio efectuado entre sus dos centenares de asociados. Recordó que sólo las secuelas psicológicas no bastan para recibir la consideración oficial de víctimas, y las ayudas y derechos asociados a ella. 'Hay mucha gente en mi asociación que no ha sido capaz de subir en un medio de transporte público', explicó, y se quejó también de que las víctimas del 11-M no han recibido un trato diferente de la sanidad pública y están aún algunos en listas de espera para operarse. Otro dato que ofreció Domínguez es el del 40 por ciento de víctimas que han perdido su trabajo o el de aquellas cuyos problemas han reperctido en su entorno y a las que 'la vida familiar se les ha quebrado'.
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