Los primeros en abrir las urnas fueron los colegios electorales en el Reino Unido, para celebrar el llamado "Súper Jueves", en el que se decidían los comicios europeos, los locales en Inglaterra y Gales y la alcaldía de Londres.
También fueron convocados los votantes en Holanda, un total de doce millones de personas que eligieron a sus representantes al Parlamento Europeo (PE).
La polémica comenzó rápido: Holanda anunciaba que haría públicos, en cuanto dispusiera de ellos, los resultados de los comicios, algo que contradecía lo marcado desde Bruselas, que pretendía que todos los resultados se conocieran a la vez en todos los países votantes.
El viernes también se votó en la República Checa e Irlanda. Es la primera vez que se celebraban unas elecciones europeas en el primer país; en Irlanda, la controversia la provocó un referendum sobre la posibilidad de endurecer una ley de inmigración.
En Letonia,
Malta, República Checa (segunda jornada) e Italia (primera jornada), las elecciones se llevaron a cabo el sábado.
En el resto de Europa, los electores estaban llamados a las urnas el domingo.