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El reportaje coincide con una encuesta que indica que el público está asustado, por fin, ante la magnitud del problema: el 88 por ciento de los estadounidenses cree que el calentamiento global es una amenaza para las generaciones venideras. A ello pronto se añadirá la emisión del documental 'An Inconvenient Truth' (o 'Una verdad inconveniente'), basado en el trabajo al respecto del ex vicepresidente de EEUU Al Gore, uno de los políticos que más han hecho para poner el asunto sobre la mesa. 'Hay un sentimiento creciente de que tenemos que hacer algo. Este será otro caso en el que el Gobierno irá por detrás de los ciudadanos', señaló a EFE Charles Miller, portavoz de Environmental Defense, uno de los grupos al frente de la campaña. Miller, como otras agrupaciones ecologistas, no tiene demasiadas esperanzas en la administración de George W. Bush, pero es optimista con respecto a la acción de los estados, como California, y su iniciativa para obligar a la industria automovilística a reducir la emisión de los gases 'de efecto invernadero', o incluso, a nivel más local, las movilizaciones de los alcaldes. Los regidores de más de 200 ciudades de EEUU, entre ellos los de San Francisco, Seattle o Salt Lake City, firmaron un acuerdo mediante el cual se comprometen a, entre otras cosas, cumplir con los protocolos del tratado de Kioto para reducir las emisiones que contribuyen al efecto invernadero en sus ciudades. 'Lo importante -señala Miller- es modificar la perspectiva. Hay muchas cosas que cada uno de nosotros puede hacer'. Glenn Fieldman, profesora de la Universidad estatal de San Francisco y autora de varias publicaciones sobre el asunto, cree que estas iniciativas, así como reportajes de gran alcance, como el de la revista 'Time', son relevantes. No obstante, Fieldman cree que hoy por hoy el público tiene una comprensión muy limitada de cuáles son las fuentes naturales de variabilidad climática. Todavía hay incertidumbres en la ciencia que estudia el cambio climático, y la administración de Bush, señaló Fieldman a EFE, 'ha utilizado estas incertidumbres para sembrar dudas sobre la responsabilidad de los humanos'. 'El público cree que cualquier cambio para aminorar el calentamiento global será incómodo y costará puestos de trabajo -cree Fieldman-. Si los que manejan el poder rechazan modificar su comportamiento, esto será probablemente cierto. Pero los que manejan el poder ocultan el hecho de que tenemos opciones'. Fieldman señala, a modo de ejemplo, que EEUU -donde vive el cinco por ciento de la población mundial pero emite el 25 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono- podría construir sistemas eficaces de transporte publico. Sin embargo, recuerda la profesora, 'hay menos posibilidades de obtener ganancias en los sistemas de transporte público que en los coches'. En juego, sin embargo, está nuestra supervivencia. Como señala el artículo de 'Time', 'olvida lo que hayas creído sobre el calentamiento global como una emergencia ralentizada que tardará décadas en hacerse notar. La crisis está de pronto encima de nosotros'. Prueba de ello, indica la revista, son fenómenos como el ciclón que atizó Australia recientemente, el acelerado deshielo en los dos polos o el huracán ''Katrina' que abatió el Golfo de México a finales del verano.
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