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La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo y degenerativo para el cual no existe cura actualmente. Los pacientes enfrentan cada vez más dificultad para mover brazos y piernas. También desarrollan rigidez muscular, temblores, tics faciales, y van perdiendo gradualmente la movilidad. El Parkinson es una de las enfermedades neurológicas más comunes y afecta a dos de cada diez adultos, generalmente mayores de 40 años, tanto hombres como mujeres. Se calcula que en el mundo hay unos 25 millones de pacientes de Parkinson. Un 30% de los enfermos pueden también llegar a desarrollar demencia senil. La gente que padece la enfermedad tienen un déficit de dopamina, una sustancia química cerebral que controla las conexiones entre las neuronas responsables del movimiento. Hasta ahora, los pacientes son tratados con un agonista de la dopamina -un agente que actúa directamente sobre los receptores de dopamina en el cerebro- en forma de píldora o inyecciones. El nuevo parche, que contiene un nuevo agonista de la dopamina llamado rotigotina, libera una dosis continua del medicamento en un período de 24 horas. De esta forma los pacientes sólo tienen que cambiarse el parche una vez al día. Los médicos indican que el parche podría ayudar a los enfermos a quienes se les dificulta tragar una píldora o aquéllos con problemas de digestión que dificultan la absorción completa de los fármacos tomados oralmente. Según la vicepresidenta de la Asociación Mundial de Enfermedad de Parkinson, Silvia Porro, "sabemos que los ensayos clínicos han demostrado que el parche es seguro y efectivo y podría tener beneficios a largo plazo para el paciente".
Los pacientes de Parkinson, a medida que avanza la enfermedad, requieren un cuidado constante. En Argentina, dice Silvia Porro, hay unos 55.000 pacientes de Parkinson y uno de los mayores obstáculos que enfrentan los pacientes es la falta de ayuda. "En América Latina no hay estadísticas confiables del número de enfermos" señala la experta "ya que existe mucha confusión con los diagnósticos". Agrega que "un alto número de enfermos no están atendidos por especialistas, normalmente se atienden con un médico clínico o de cabecera". Y esto, dice Porro, "complica las cosas porque el paciente no tiene un tratamiento adecuado desde el inicio de la enfermedad". "El base del mal de Parkinson es tener un buen especialista y comenzar con los tratamientos adecuados de acuerdo a la edad de cada enfermo", afirma Silvia Porro. En la región, dice la experta, existe una grave escasez de recursos de ayuda para los pacientes de enfermedades degenerativas, que muchas veces requieren cuidados intensivos. Es por eso, afirma la experta, que hace falta un mayor acceso a medicamentos adecuados y más baratos para el paciente de Parkinson. "Esperamos poder contar con este nuevo medicamento porque sabemos que la rotigotina ha dado buenos resultados", afirma. "Y tiene la facilidad de que el enfermo no tendrá ya que tomar decenas de pastillas diariamente en diversas dosis, como se requiere con los tratamientos actuales", concluye Silvia Porro.
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