El Gobierno cree que ETA y Batasuna no están detrás de los ataques de Barañain y Getxo
El Gobierno no cree que los ataques perpetrados en Barañain y Getxo respondan a una estrategia diseñada por ETA, como ocurrió en la tregua de 1998, ni que obedezcan a órdenes de Batasuna.
Tiene la impresión, más bien, de que se trata de actos de grupos de incontrolados o, a lo sumo, episodios aislados de 'kale borroka' que es improbable que tengan continuidad. El Ejecutivo está convencido de que no van a afectar al proceso abierto tras el alto el fuego porque la decisión de la organización terrorista, en palabras del ministro del Interior, tiene 'bases sólidas'.
La Moncloa dice tener datos políticos y policiales que avalan que ETA no maneja los hilos de los dos ataques. Se basa, entre otros elementos, en que tanto el incendio de la ferretería del concejal de la Unión del Pueblo Navarro como el lanzamiento de 'cócteles molotov' a una oficina de seguros en la localidad vizcaína causaron malestar en Batasuna. Fuentes gubernamentales reconocieron que el partido ilegalizado no condenó de forma explícita las agresiones, pero estiman que lo hizo implícitamente.
El Ejecutivo cree que son significativas declaraciones como las de la plataforma Barañaingo Irrintzia, que agrupa a la izquierda 'abertzale' en esa localidad y que se solidarizó con los afectados 'sea cual se la motivación política de la agresión', reclamó 'una reflexión profunda' y apostó por 'avanzar a otro escenario diferente al que hemos conocido durante décadas'. También dio valor a las palabras del secretario general del sindicato LAB, Rafael Díez Usabiaga, que consideró que ambos ataques, al igual que otras medidas represivas contra Batasuna, son 'bastante incompatibles', el mismo término que empleó el ministro del Interior, con un final dialogado de la violencia.
Diferencias y certezas
En el terreno policial, el Gobierno no tiene indicio alguno de que la organización terrorista tenga un plan secreto para mantener una violencia de baja intensidad durante el alto el fuego, a diferencia de lo que ocurrió hace ocho años. Durante los quince meses de la tregua de 1998, las fuerzas de Seguridad constataron que hubo 1.500 casos de violencia callejera. Ni la Policía ni la Guardia Civil ni la 'Ertzaintza' han detectado ahora movimientos en ese sentido.
En consecuencia, el Ejecutivo tiene la impresión fundamentada de que se trata de hechos 'aislados' protagonizados por grupos de 'incontrolados' que actuaron por su cuenta y sin instrucciones de ETA ni de Batasuna. El ministro del Interior señaló que en el ataque de Getxo 'parece que no hay duda' de que se trata de un caso de 'kale borroka' ya que sus autores dejaron panfletos alusivos a la detención del dirigente de Jarrai Ibon Meñika.
Alfredo Pérez Rubalcaba fue más cauteloso con el incendio de Barañain porque 'hay dudas'. Recordó que 'la plataforma de Batasuna en el pueblo se manifestó de una manera diferente' a la habitual, si bien es cierto que fue una agresión contra un concejal de UPN, lo que daría un tinte político al hecho.
El titular de Interior confió en que a final de esta semana ambos ataques estén esclarecidos, como lo están los envíos de cartas de extorsión a empresarios en las que se reclamó el pago del 'impuesto revolucionario'. ETA, dijo Rubalcaba en la cadena Ser, no tiene 'voluntad' de seguir con esa práctica, y 'hay una decisión de no hacerlo y lo sabemos con certeza'.
Investigación
Desde el pasado fin de semana, las fuerzas de Seguridad tratan de averiguar si ETA mantiene algún tipo de control sobre los grupos de la 'kale borroka' y en particular sobre los autores de los ataques del sábado y domingo. Los servicios de Información aseguran no tener constancia de que la organización terrorista se haya puesto en contacto con los grupos de violencia callejera, ni para ordenar el cese de los sabotajes ni para dar instrucciones de que continúe la 'kale borroka'.
Los analistas de Interior sostienen que lo más probable es que se trate de grupos aún activos de violencia callejera que operan sin conocimiento o respaldo de la dirección de ETA, que sólo ha ordenado cesar los atentados a los cinco comandos de liberados y legales que mantenía activos cuando anunció el alto el fuego el 22 de marzo.
Cuando la organización terrorista hizo su declaración, las fuerzas de Seguridad tenían detectados seis grupos de 'kale borroka' en el País Vasco y Navarra, según los informes de Interior. Dos se encontraban en Vizcaya, uno en Bilbao y el otro en las comarcas del Duranguesado y Lea Artibai. Otros dos tenían su radio de acción en Guipúzcoa, el primero en la capital donostiarra y el segundo en el Bajo Deba. En Álava y en Navarra había un solo un grupo por demarcación.
El Gobierno, por lo demás, está satisfecho con el comportamiento del líder del PP ante estos incidentes. José Luis Rodríguez Zapatero habló por teléfono con Mariano Rajoy el sábado, después de conocerse los sucesos de Barañain, e intercambiaron impresiones sobre las consecuencias que podría tener. Rubalcaba agradeció este lunes 'el tono de estos días' del jefe de la oposición porque demuestra 'voluntad de colaboración'.