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Los pacientes son clasificados aquí en 4 grupos, en el primero de ellos están los que traen enfermedades con peligro para la vida, oncohematologicas y de tratamientos quirúrgicos muy complejos. En el resto de los grupos están los enfermos con dolencias menores, algunas de ellas con atención ambulatoria, además de otros niños, aparentemente sanos, que pasan un chequeo medico de control. "Yo estoy aquí por la enfermedad de mi niña, angioma cavernosa, llevamos dos años y medio. Por este tiempo ya le han realizado cuatro operaciones y hacen falta más", nos cuenta Tatiana Malovana, madre de la pequeña Stefania.
Tatiana nos explica que estarán en Cuba cuanto sea necesario por su niña y afirma que en Ucrania "hay ese tratamiento pero vale mucho y nosotros no tenemos tanto dinero, aquí los doctores cubanos nos ayudan sin dinero". La doctora Xenia Laurenti, subdirectora del Programa de Chernóbil, nos explica que la atención sigue vigente porque el material radiactivo vertido, Cesio 137, es capaz de seguir actuando durante décadas. La doctora le dijo a la BBC que este programa continuará porque "nuestra disposición está abierta de forma infinita, no hay un límite, siempre y cuando hayan niños o personas que necesiten de nuestra ayuda". "Vienen afectados por esa sensación de catástrofe. Cuando uno le pregunta a un niño qué es lo que quiere, pide un juguete, pero estos niños lo que mas rápido responden es que quieren tener salud", nos cuenta la subdirectora. Para la doctora Laurenti, "los momentos más difíciles son cuando alguien fallece, hemos tenido siete que han sido niños que han necesitado un trasplante de corazón, renal o de médula y que ya llegaron a nuestro país con un estado de salud precario". Durante todos estos años el Ministerio de Salud Pública de Cuba ha logrado reunir un extenso banco de datos sobre la contaminación interna, externa y en tiroides por el CS-137, la sustancia radioactiva del accidente de Chernóbil.
Entre los estudios realizados por los científicos cubanos está el valorar los efectos en el ADN, indicadores asociados a la carcinogénesis, alteraciones del ciclo celular y determinar mutaciones y marcadores del sistema hematopoyético. De estos estudios se desprende, por ejemplo, que el 60% de los niños tratados presentan algún nivel de contaminación interna y que el aumento de ésta hace crecer la frecuencia de hiperplasias tiroideas. Los resultados de estos análisis científicos fueron entregados al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y al Comité de la ONU para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR).
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