Difícilmente se puede degustar un carajillo al uso, con mejor sabor que el que cada mañana suele servir Antonio García Rodríguez, en el bar cafetería La Vega , de su propiedad, desde el año 1994, poco después de contraer matrimonio.
Está situado en la calle La Vega, del popular y emblemático barrio de La Florida. Y como tal nombre figura desde hace veinticinco años, en que lo adquirió su padre. Anteriormente era conocido como Bar Caravaqueño y su inauguración data del año 1973.
'El sabor, el ritual y el aroma del carajillo que preparo a mis clientes se ha extendido, al parecer, y tengo la satisfacción de poder decir que muchas de las personas que visitan mi establecimiento lo hacen tan sólo movidas por el deseo de comprobar por ellos mismos la autenticidad de esta leyenda', manifiesta Antonio García, con orgullo.
Es cierto que el actual propietario de este establecimiento no se jacta en ningún momento de que su carajillo se el mejor o el único que se puede tomar al tiempo que se deleita el cliente fumando su cigarrillo o charlando con los amigos y vecinos. 'Lo que yo puedo afirmar es que mi carajillo, al que no le falta de nada, se puede comparar al mejor. De eso estoy seguro', añade.
El establecimiento no tiene secretos para Antonio García, 'porque yo nací en el bar del Restaurante San Carlos, en Orihuela, que era propiedad de mi padre. Pero al trasladarnos a Alicante llegamos a este barrio de La Florida y aquí nos hemos quedado, porque nos encontramos muy a gusto', manifiesta, más adelante.
Desde bien temprano la barra y la cocina van parejas. Detrás del mostrador Antonio va pidiendo a Valentina , pan tostado, con la misma celeridad que, poco después, solicita montaditos, aperitivos o tapas variadas. 'Y todo ello sin abandonar las cacerolas, ollas y sartenes, porque el menú de cada día a base de cocina casera, lo prepara ella, que también elige el resto de los platos', continua relatando Antonio.
Una de las cualidades que hay que atribuir a este matrimonio compuesto por Antonio y Valentina, del que ha nacido una niña a la que pusieron de nombre María, según comentaban algunos clientes que se encontraban en el interior del local, 'es la amabilidad y simpatía de ambos, que han sabido conservar los clientes que ya existían del anterior propietario del local y ganarse a pulso los nuevos, que son muchos y de muy variada condición'.
Lógicamente el desarrollo de la Liga Nacional de Fútbol en Primera División es el comentario estrella que planea a diario por el local. Merengues y culés se desviven por sus colores preferidos. Pero la suerte ya está echada.