El PP recorta la distancia con el PSOE hasta los 8,2 puntos, pero no impide su mayoría absoluta
La aprobación del Proyecto de nuevo Estatuto por el Parlamento autonómico parece haber convulsionado profundamente el clima de opinión andaluz. Pero donde en mayor medida se refleja el mar de fondo que parece ahora existir en el clima de opinión andaluz es en las tendencias de voto declaradas por los andaluces.
Si en enero los datos del Barómetro de Invierno parecían sugerir la existencia en Andalucía de una probable distancia electoral entre PSOE y PP cercana a los veinte puntos, esa distancia habría pasado ahora a quedar en menos de la mitad: 8,2 puntos (en las últimas elecciones autonómicas la distancia real fue de 18,6 puntos).
El PSOE obtendría ahora el 46,8 por ciento de los votos (3,6 puntos menos que en 2004) y el PP conseguiría el 38,6 por ciento (es decir, 6,8 puntos más). IU-CA, con un 7,0 por ciento perdería cinco décimas y el PA, con un 4,1 quedaría 2,1 puntos por debajo de su anterior resultado. Que este llamativo recorte de distancias responda a un fenómeno puramente pasajero o suponga, por el contrario, el inicio de un cambio sustancial en la tendencia de voto de los andaluces es algo que sólo estudios posteriores podrá aclarar. En todo caso en el momento actual la distancia entre los dos principales partidos andaluces parece estar experimentando un apreciable acortamiento.
El PSOE mantiene la mayoría
La distribución tentativa de escaños que a partir de esta estimación de voto probable cabe aventurar dejaría al PSOE con 56-57 escaños (es decir, entre cuatro y cinco menos que ahora, aunque mantendría la mayoría absoluta) mientras que el PP pasaría a tener 43-44 (seis o siete más que ahora). IULV-CA mantendría sus seis escaños actuales y el PA perdería en cambio dos de los cinco con que ahora cuenta.
Conviene recordar que cuando se trata de encuestas que no son pre-electorales (es decir, encuesta realizadas fuera de un período electoral, cuando ni hay convocadas elecciones ni éstas son inminentes) las respuestas referidas a intención de voto tienen que ser entendidos como meros datos de opinión, expresivos de un determinado, y posiblemente momentáneo, estado de ánimo colectivo. Reflejan las tendencias de opinión que tienen mayor 'vocalidad' (es decir, las que se hacen oír más) pero no alineamientos electorales cristalizados susceptibles de ser tenidos por síntomas fiables del comportamiento electoral futuro.
Ahora bien, lo cierto es que los datos de este sondeo reflejan un significativo cambio en las preferencias electorales declaradas por los andaluces. Por otro lado, y sin duda como consecuencia del debate en torno al Estatuto, la valoración que los andaluces hacen ahora de la situación política de su Comunidad experimenta, por primera vez en esta serie de Barómetros, una inversión clara de tendencia: pasan a ser algo más numerosos quienes la evalúan negativamente que quienes lo hacen positivamente: 38 por ciento frente a 35 por ciento (en enero pasado estos porcentajes eran, respectivamente, 29 por ciento y 40 por ciento).