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El presidente del PP, Mariano Rajoy, aseguró hoy que apoyará al Gobierno para que dialogue con ETA si se trata de que la banda terrorista se disuelva, abandone las armas y pida perdón a las víctimas, pero no para pagar "ningún precio político a ETA, sus cómplices o sostenedores". El líder del PP lamentó que Zapatero anunciara el inicio del diálogo con ETA en un acto del PSOE en Barakaldo, pero subrayó que lo que más le interesa es conocer si, realmente, la banda tiene intención o no de abandonar las armas. Reconoció que, de acuerdo con el Pacto Antiterrorista, corresponde al Gobierno dirigir la lucha para lograr la derrota de los criminales utilizando todos los instrumentos del Estado de Derecho. En consonancia con ello, recordó que el Gobierno, por los datos que dice tener, ha dado por bueno el cese de actividades delictivas de ETA y considera que ha llegado el momento de ponerse en contacto con los terroristas. "Espero que se trate de conocer sus intenciones y comprobar si existe una decisión irreversible de abandonar las armas, disolver la banda y pedir perdón a las víctimas", añadió el presidente del PP. Si es con ese fin, aseguró que el Partido Popular, como firmante del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y en coherencia con el mismo, apoyará al Gobierno. Para Rajoy, debe quedar bien entendido, según ese Pacto, que la violencia terrorista no extraerá, en ningún caso, ventaja o rédito político alguno. "De acuerdo con ello, el Partido Popular no prestará su apoyo a ninguna clase de negociación que tenga como objeto pagar un precio político bien sea a ETA, a sus cómplices o a sus sostenedores", insistió Rajoy. El presidente del PP subrayó que "ETA debe perder toda esperanza de lograr ni uno solo de los objetivos por los que ha estado matando, entre otros, la autodeterminación y la anexión de Navarra". Constitución y Estatutos Además, en su discurso Rajoy le dio especial importancia al "estado de la Nación" y, al respecto, señaló que se está "desguazando la Constitución disimuladamente". Tras afirmar que el "abanderado del talante se refugia en las oscuridades", afirmó que Zapatero "no ha parado hasta imponer a los catalanes el Estatuto que a él le resultaba más conveniente para sus fines particulares". "España no es una nación de naciones, ni de realidades nacionales, ni de culturas, ni de territorios. España es una nación de ciudadanos, es decir de voluntades individuales", proclamó. Rajoy aseguró que el principal logro del jefe del Gobierno ha sido la "incertidumbre" ya que, continuó, se gobierna "en las sombras, se ocultan las intenciones, se juega con las palabras, se derriban valores convenidos, se menosprecian las creencias, se alteran las reglas del juego y se quebrantan los consensos". Apuntó que en España actualmente "casi todo es posible" y la política es "imprevisible", y opinó que "ni siquiera los socialistas viven tranquilos" ya que entre ellos "brotan voces de alarma". Rajoy subrayó que el Gobierno "ha resucitado tensiones que no existían" y el resultado ha sido el paso de una España "unida" a otra "más dividida que nunca". "Ahora nos han inventado españoles de dos clases: los buenos y los malos. Y no se refieren a los de ETA. Es otro tipo de buenos y malos. Ahora hay catalanes y anticatalanes, andaluces y antiandaluces, vascos y antivascos", recalcó. Para Rajoy es una "división sectaria entre los que me aplauden y los que me estorban", al tiempo que acusó de "sectarismo" a Zapatero por permitir firmar el Pacto del Tinell y por "hacer o consentir" lemas como el del PSC para el referéndum en Cataluña. Dijo que es "llamativo" que "se considere deseable gobernar bajo la tutela del señor Carod-Rovira o que se considere la posibilidad de llegar a gobernar en el futuro con Otegi" pero que, continuó, "se rechace cualquier asociación con el PP". "Zapatero siembra cizaña y extiende la discordia como si de ello dependiera exclusivamente la supervivencia de su Gobierno", aseveró.
Rajoy afirmó que el Gobierno está "objetivamente desbordado" por la inmigración ilegal, que cifró en 1.300.000 personas "sin papeles", y le acusó de llegar "tarde" a la hora de buscar soluciones a este problema, ante el que se limita a "poner parches" donde "menos falta hacen". El líder de la oposición consideró la inmigración como "el problema que más inquieta en este momento a los españoles" y emplazó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a viajar a Canarias, para anunciarle que él sí piensa hacerlo próximamente. En su opinión, su política en esta materia es el "mejor ejemplo" de cómo actúa el Gobierno, que "no se acuerda de las goteras hasta que se inunda la casa", "alborota mucho con sus grandiosas disposiciones huecas" pero "sin aplicar "más que parches", "se echa la siesta" abandonando el problema y finalmente "deja todo mucho peor de lo que estaba".
Aseguró Rajoy que en el año pasado uno 7.000 inmigrantes llegaron al archipiélago, pero fueron 700.000 los que entraron por la frontera francesa, con la diferencia de que si "por el sur nos llegan víctimas de las mafias" por el norte "se nos cuelan plácidamente las mafias y los delincuentes". En este sentido, exigió al Gobierno socialista que "solucione la agobiante situación" que las Islas Canarias padecen como consecuencia del aluvión de inmigrantes irregulares, aunque también le exigió que solucione la inmigración que llega a Barajas y la que "desborda cada mañana todas las fronteras de Gerona". Mariano Rajoy reprochó al Ejecutivo que hubiera creído descubrir "una varita mágica con aquella ley que ofrecía papeles para todos", ya que el resultado ha sido más de 1.300.000 personas en situación irregular en España. "Mejor será que abordemos este drama en serio y con eficacia", añadió el líder del PP, quien remarcó que ante esta situación "insostenible" su partido está dispuesto a prestar "toda nuestra colaboración", si bien "ha de mejorar la manera de hacer las cosas". Economía En economía, Rajoy reconoció que, en algunos aspectos, va "bien o muy bien", pero criticó que no se tomen "medidas destacables" y que se esté "encantado con la herencia recibida", tras diez años de crecimiento "sostenido y estable cuya inercia aún nos dura".
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