El inicio de las obras de un paso subterráneo provoca un gran atasco en la capital burgalesa
Cientos de conductores se vieron atrapados en una gran retención durante la mañana de ayer en la capital burgalesa, como consecuencia del inicio de las obras de un paso subterráneo para conectar la avenida Islas Baleares y la carretera del cementerio bajo la avenida de Cantabria. Para la realización de estos trabajos, el Ayuntamiento permitió el corte de la circulación en la glorieta que conecta ambas vías y estableció desvíos alternativos que provocaron atascos de hasta casi una hora en algunas calles.
El portavoz del gobierno municipal, Javier Lacalle, pidió 'disculpas' a los ciudadanos por las molestias que ocasionaron estos desvíos y explicó que se trata de una obra 'sin precedentes' en la capital burgalesa. Ante el alcance de las retenciones, el Consistorio burgalés dejó sin efectos los desvíos provisionales y el concejal del Partido Popular reiteró la intención del equipo de gobierno de estudiar de nuevo la situación para facilitar el desarrollo de las obras.
Alternativas
La intención de desviar el tráfico por calles alternativas durante las obras ya había provocado las críticas de algunos grupos de la oposición, como el Partido Socialista o Izquierda Unida, que pusieron de relieve que uno de los puntos que fueron tenidos en cuenta para la adjudicación de las obras fue el compromiso de la empresa adjudicataria de mantener abierta la glorieta de la confluencia Islas Baleares-Avenida de Cantabria a la circulación de vehículos.