Jorge Volpi cierra la trilogía del siglo XX con 'No será la tierra'
No será la tierra" es el título de la nueva novela de Jorge Volpi, que aparecerá en septiembre y con la que el escritor mexicano cierra su trilogía sobre el siglo XX. En ella ha elegido el final del socialismo para contarnos la historia de tres mujeres de lugares, generaciones y profesiones diferentes.
"Es una novela sobre el mundo de la política, pero también sobre la búsqueda de la esencia humana, materializada aquí en el proyecto Genoma", explica en entrevista con Efe el autor, que, también en sus dos libros anteriores, "En busca de Klingsor" y "El fin de la locura", mezclaba novela histórica con novela científica.
"Es un libro sobre la transformación de la vida de las personas en todos los sentidos", añade Volpi, uno de los representantes de la autodenominada Generación del crack, que acaba de entregar el original de su obra. Alfaguara la editará a la vez en México y España como una de sus principales apuestas del próximo otoño.
Volpi, de 38 años, nos presenta en "No será la tierra" a una bióloga soviética que vive toda la transformación de su país, desde el estalinismo hasta Yeltsin; una economista de Estados Unidos más joven, funcionaria del FMI; y una experta en inteligencia artificial nacida en Hungría pero educada en Estados Unidos, responsable en la compañía Celera del programa informático de una parte del proyecto Genoma humano.
Volpi
La narración arranca con las muertes de tres personas; muertes que se irán explicando a lo largo de las cerca de 500 páginas de que consta el libro, en el que Volpi ha invertido casi cuatro años y que ha escrito de una forma un tanto itinerante, entre Roma, donde la concibió, México, Itaca (Estados Unidos), donde estuvo como profesor invitado, México de nuevo y San Sebastián, la ciudad española en la que vive ahora, a caballo con su país natal.
Por su trasfondo histórico y científico, "No será la tierra" le ha requerido a su autor una profunda investigación, buena parte de la cual desarrolló en la biblioteca de la Universidad de Cornell, en Itaca, pero ha sido sobre todo el diseño de sus personajes lo que, a juicio del autor, más diferencia este libro de los otros dos de su trilogía, así como el hecho de que casi todos ellos sean mujeres.
"La revolución protagonizada por las mujeres en el siglo XX es uno de los momentos claves de nuestra historia reciente", explica Volpi, a quien ha interesado sobre todo la vida íntima de sus personajes, hasta el punto de que, antes de poderse poner a escribir, se pasó un año pensando en ellos y en su entorno.
Sobre la literatura que actualmente se hace en Latinoamérica, el autor de "En busca de Klingsor" cree que "vive un momento paradójico, con una enorme variedad de propuestas, pero, a la vez, existe cada vez menos como tal rama específica de la literatura".
"Ahora es muy difícil reconocer a un escritor latinoamericano sólo por lo que escribe, ya no existe el intercambio tan fuerte que había antes entre estos países, y las influencias son variadísimas", afirma Volpi, que lo achaca a las reglas de la distribución y el mercado, que hacen que ahora "los lectores de un país difícilmente conocen a los escritores de otro".
Mientras aparece su libro, Volpi se prepara ahora para viajar a México, donde pronto habrá elecciones y donde, dice, "por primera vez en la historia reciente de México, nadie tiene ni idea de quién va a ganar", pues las encuestas han estado fluctuando mucho.
"En contra de lo que dicen algunos, no hay una izquierda latinoamericana homogénea, hay muchas. Bachelet y Chaves, por ejemplo, no tienen prácticamente nada en común. Hay muchos ámbitos intermedios", considera Volpi.
Para él, el candidato de la izquierda en estos comicios, López Obrador, "es quien ha hecho el mejor diagnóstico de lo que ocurre en México, al centrarse en la desigualdad como problema central", ya que en este país, recuerda, "la undécima potencia económica mundial, viven 40 millones de personas en la pobreza. Otra cosa -dice- es que las medidas que piensa tomar corrijan la situación".-