La escasez de casas de veraneo en Álava dispara su alquiler a 1.000 euros al mes
Alquilar un apartamento o un chalé para veranear en Álava puede resultar un objetivo casi imposible. Mientras que las páginas de los periódicos acumulan anuncios de pisos en localidades cántabras como Laredo, Castro y Noja o en los populosos Benidorm, Salou o Torrevieja de la costa mediterránea, no existe una oferta similar en tierras alavesas.
Esta escasez de casas de veraneo en todo el territorio -las inmobiliarias de Vitoria de entrada no trabajan este apartado- ha propiciado que el alquiler mínimo se dispare a los 1.000 euros mensuales en julio y sobrepase esta cantidad en agosto en la Rioja Alavesa, la zona que tradicionalmente ha recibido veraneantes. En el resto de la provincia, la oferta es inexistente.
En la comarca del vino, localidades como Labastida y Laguardia han sido siempre destino de descanso de centenares de familias con niños pequeños procedentes de Vizcaya, Guipúzcoa y, en menor medida, de Navarra. Sin embargo, una característica común de buena parte de estos veraneantes, sobre todo en el caso de Labastida, es que son propietarios de los apartamentos o chalés.
'Lo poco que hay para alquilar está cogido desde hace mucho tiempo, desde la Semana Santa. Además funciona mucho el trato entre particulares', asegura la responsable de la inmobiliaria Toloño. No es de extrañar, por tanto, que un apartamento de dos dormitorios y sala en una urbanización con piscina se cotice a 1.200 euros en el mes vacacional por excelencia. Pero 'ya no queda nada', advierten.
La situación en Laguardia es aún peor. 'No tenemos pisos de alquiler para verano', señalan en la agencia Hábitat. La explicación a esta carencia la dan en la Oficina de Turismo de la villa amurallada. 'Hay gente que se acerca aquí a preguntarnos cómo puede hacerse con un piso para vacaciones y no hay oferta porque aquí no se ha construido', comenta la responsable del servicio.
El caso de Labastida es diferente. Existe un importante parque de segunda residencia. ¿A qué obedece entonces la escasez de pisos de alquiler? Para Lourdes, de la inmobiliaria Metro Cuadrado, la respuesta es muy clara. 'Las bondades del clima riojano han pasado a la historia. La gente prefiere alquilar e, incluso, comprar en Santander', resalta. A su juicio, la respuesta a la competencia de la playa pasa por generar alicientes en la comarca. 'Si hacen el campo de golf, igual esto va a más. Es lo que ha pasado en la zona de Casalarreina y Santo Domingo. Entre el golf y la pista de esquí de Ezcaray, allí el turismo está en alza'.
Esta opinión es compartida por numerosos vecinos del pueblo. 'Antes venían las madres con los hijos, se tiraban aquí todo el verano y el marido iba y venía los fines de semana. Ahora, al trabajar la mujer, lo más normal es veranear en agosto y sólo una quincena', resalta una empleada del veterano hostal Jatorrena. 'A ver si de verdad hacen el campo de golf para que suba el pueblo', añade. Pese a que existe una plataforma contraria a su construcción, el proyectado equipamiento de ocio -estará rodeado de 750 casas- sigue adelante. El alcalde, Ignacio Gil Orive, defendió esta apuesta porque 'ya no sirve sólo el clima y la gastronomía para generar riqueza. Hay que buscar alicientes. Si no, la gente se va a otro lado'. Convencido de que el golf será 'un motor económico', Gil espera que el complejo empiece a construirse en 2007. 'En dos meses daremos la aprobación inicial al plan', anuncia.
El alcalde del PP no tiene miedo a la competencia que pueda surgir con Laguardia, donde su correligionario Javier San Pedro proyecta una infraestructura similar que también estará rodeada de viviendas. 'El jugador de golf se cansa del mismo circuito. Contar con una red de campos propiciará el arraigo a esta zona', vaticina.