Ganaderos acusan a la Diputación de quitarles 2.000 hectáreas de pasto
La instalación de un vallado para delimitar el entorno de La Arboleda ha levantado ampollas entre los miembros de la Plataforma de Usuarios de los Montes de Triano. Con el fin de acotar el tránsito del ganado en la zona, la Diputación ultima la construcción de una verja de diez kilómetros de longitud. Pero la medida no ha convencido a más de una veintena de propietarios de reses de la comarca, que sólo aprecian en la actuación foral 'desventajas' para su trabajo.
'Con esta intervención, nuestra zona de pastoreo se verá reducida en más de 2.000 hectáreas', denuncia José Antonio Quintana, portavoz de la agrupación. El terreno cercado se prolonga desde el área recreativa de Siete Robles, en el límite entre Abanto y Muskiz, hasta el túnel de Durañona, en Trapagaran.
Las obras se iniciaron el pasado año para dar respuesta a una solicitud de la asociación de ganaderos de Abanto, integrada por una treintena de personas. El colectivo reclamaba que el Departamento foral de Agricultura vallara el terreno para impedir que las reses invadieran los cascos urbanos de enclaves como La Arboleda, La Reineta y Barrio Nuevo. De hecho, las quejas de los vecinos por las molestias y el ruido ocasionado por la presencia de ganado incontrolado en estos barrios han sido constantes durante los últimos años. 'Por la noche, tenemos que soportar el sonar continuo de los cencerros', protestan.
Esta situación, además, ha provocado numerosos accidentes de tráfico en las zonas de mayor tránsito, como las inmediaciones del campo de golf. Por eso, la Diputación considera que el vallado del enclave 'contribuirá a aumentar la seguridad de las personas'. Las obras también incluyen la incorporación de doce pasos canadienses, destinados a evitar que los animales circulen junto a los accesos. Asimismo, los trabajos contemplan el abono de las tierras.
Ordenanza fiscal
La Plataforma de Usuarios de los Montes de Triano comparte las reivindicaciones vecinales, pero discrepa de la medida adoptada por la Diputación. 'Estamos de acuerdo con que no se permita que los animales circulen por los núcleos de población, pero el vallado que se está realizando afecta a muchos pastizales que son muy apropiados para la alimentación de las reses, por lo que no se podrán utilizar', se queja Quintana. '¿Por qué siempre se perjudica a la ganadería y a la agricultura?', se pregunta.
El sistema que se ha puesto en práctica persigue, asimismo, mantener un mayor control sobre el pastoreo en los montes de Triano. Por eso, los ayuntamientos de los municipios mineros han aprobado una ordenanza fiscal con el objetivo de regular el aprovechamiento que hacen los propietarios de reses de la zona montañosa.
Hasta el momento, la normativa que contemplaba el uso del enclave no incluía el pago de una tasa. Pero otros consistorios han seguido el ejemplo de Galdames, que desde hace tiempo tiene una ordenanza e este tipo, y los ganaderos deberán abonar a partir de ahora un impuesto con el fin de tener registrados a los animales. El dinero recaudado se destinará a la rehabilitación del enclave paisajístico.