El enlace, paso a paso 22-05-2004 Crónica de una boda de cuento
A pesar de la lluvia, que caía incesante en el momento en que la novia entraba en la catedral de la Almudena, la boda del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz ha resultado cálida y emotiva y ha estado acompañada del fervor de miles de madrileños que han salido a las calles para recibir a los recién casados.
Los invitados El día amaneció gris, pero la lluvia respetó a los primeros invitados, que llegaron a la catedral hacia las 9:15 de la mañana. Por la alfombra roja desfilaron monarcas europeos, como la Reina Margarita de Dinamarca, el Príncipe Guillermo de Holanda, los reyes de Suecia o los Príncipes de Noruega Haakon y Mette-Marit. De las primeras en llegar fue Carolina de Mónaco, que apareció sin Ernesto de Hannover. También vimos al Príncipe Mulay de Marruecos y al emperador Naruhito de Japón, entre muchos otros.
El Gobierno en pleno, encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero y su esposa Sonsoles Espinosa, muy elegante con una gran pamela, fue de los primeros en hacer su entrada en la catedral. También los presidentes autonómicos con sus esposas, los ex ministros Zaplana y Rodrigo Rato y los ex presidentes Calvo Sotelo, Felipe González y Aznar.
Entre los invitados, una amplia representación del mundo del deporte con Juan Carlos Ferrero, Arancha Sánchez Vicario, Severiano Ballesteros o Miguel Induráin. También del mundo del espectáculo: el cantaor José Mercé, el torero Enrique Ponce con su mujer Paloma Cuevas, que iba espectacular, o Miguel Bosé, cantante y gran amigo de Don Felipe.
Llega la novia bajo la lluvia Hacia las 10:45 hizo su aparición el cortejo nupcial con las infantas Elena y Cristina y sus esposos y la infanta doña Margarita al frente. Les seguían la Reina Doña Sofía del brazo del Príncipe y el Rey Don Juan Carlos acompañado de su hermana, la Infanta doña Pilar.
Quince minutos más tarde, hacía su aparición Letizia, la novia, en medio de un terrible aguacero. El traje de Pertegaz no defraudó: de color blanco roto, inspirado en la línea princesa, con corte continuado desde los hombros al suelo, escote en pico con cuello "corola" y cola de 4,5 metros bordada con motivos heráldicos.
Los novios se encontraron ante el altar. Con imagen seria y serena siguieron la ceremonia en la que la abuela paterna de Letizia y el primo del Príncipe Beltrán Gómez Acebo leyeron las Lecturas.
Poco antes del mediodía, los novios se juraban amor eterno, se intercambiaban los anillos y las arras y se daban el ‘sí quiero’. Letizia se convertía así en Princesa de Asturias.
Recorrido por Madrid Tras abandonar la catedral, los recién casados recorrieron las calles de Madrid en un Rolls Royce cubierto mientras saludaban a los miles de madrileños y visitantes congregados para recibirlos. Veinte minutos después, la pareja llegaba a la Basílica de Atocha, donde la novia entregaba su ramo a la Virgen.
De regreso al Palacio Real, de nuevo en loor de multitudes, Don Felipe y Doña Letizia eran recibidos por la banda de gaiteros de Oviedo al son de ‘Asturias, patria querida’. La novia se emocionó por primera vez al escuchar el himno de su tierra al tiempo que brotaban los primeros rayos de sol de la jornada.
El beso Seguidamente salieron al balcón del Palacio Real para saludar a la multitud de enfervorecidos ciudadanos que los esperaba en la Plaza de Oriente y que les pedía, a gritos, un beso. El beso llegó, pero fue tímido y en la mejilla. A continuación salieron al balcón los Reyes, las Infantas y los padres de Letizia.
Hacia las 14:45 se cerraron las puertas del balcón de Palacio y los recién casados se dirigieron al Patio del Príncipe para dar comienzo al banquete nupcial, al que asistieron más de 1.700 invitados.