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"La cámara se desprende una vez que su disco está lleno y flota a la superficie, con la antena, la rescatamos y el material que encontramos nos ayuda a conocer un mundo que hasta ahora era desconocido por nosotros", explica Greg Marshall. En todo el mundo cientos de científicos usan ahora la crittercam. En el caso de los pingüinos, la cámara la llevan en una especie de arnés, como si fuera una mochila. "Es mucho más fácil de lo que parece ponerles el arnés y lo más curioso es que ni siquiera los otros animales le prestan ninguna atención a la mochila", recuerda este biólogo que pasó varias temporadas en la Antártica. En el caso de los pingüinos, a través de estas cámaras, se dieron cuenta que el mito de que los animales comían en grupo era una mentira, ya que cazan de manera individual. En otras especies, la ayuda de este aparato ha ayudado, no sólo a conocer mejor el comportamiento animal, pero también para ayudar a salvarlos de la extinción. Mejores fotógrafos Un ejemplo claro es la foca monje hawaiana (monachus schauinslandi). "Hasta que realizamos nuestra investigación con las crittercams, la gente creía que las focas se alimentaban en las aguas bajas del atolón donde vivían y ahí se marcó su área de protección." "Pero luego, gracias a las imágenes que ellas mismas tomaron, nos dimos cuenta que se alimentan en aguas más profundas. Gracias a esta información, ahora el área de protección está dónde realmente puede ayudarlas a sobrevivir", explicó el experto. Las cámaras también se han puesto a felinos, a osos y a otro tipo de mamíferos. Según la mayoría de los biólogos, estos animales son mejores fotógrafos que los humanos. Algunas de estas imágenes, así como toda la historia de las crittercams está ahora en exhibición en Washington, en el edificio del National Geographic en la capital estadounidense. La muestra estará en exhibición hasta enero del 2008.
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