Autor de la propuesta subraya que el Estado ahorra 5 % y Galicia sólo el 1%
El autor de la propuesta aprobada por la asamblea del BNG de retrasar en una hora el horario de Galicia, Litio Prado, resaltó a EFE que, con el cambio horario actual, dos veces al año, el conjunto del Estado ahorra un 5 por ciento del consumo energético, mientras que Galicia sólo lo hace en un 1 por ciento.
El nacionalista explicó que 'los funcionarios aquí entran al trabajo de noche, por lo que deben encender las luces, y el beneficio del ahorro energético corresponde a los ámbitos doméstico y de oficinas, no a las grandes empresas, como Citroen, que nunca paran sus máquinas'.
Prado agregó que el cambio horario reduciría también la necesidad de continuar con la expansión de infraestructuras generadoras, de las que 'Galicia está plagada'.
Fuentes del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) citadas por el Instituto Enerxético de Galicia (INEGA) con ocasión del último cambio horario, durante los meses de verano se reduce en España el consumo en un 5 %, lo que supone un ahorro por hogar de 6 euros, mientras que en el sector servicios, el ahorro puede alcanzar el 3 %.
El INEGA informó entonces de que, en el caso de Galicia, entre abril y octubre el ahorro energético estimado en el sector doméstico asciende a 330 toneladas equivalentes de petróleo, tep/año (consumo térmico), y 275 tep/año en el caso del sector servicios, el uno por ciento en ambos casos, mientras que 'en el sector industrial este cambio horario apenas tiene incidencia en el consumo'.
Con datos de 2004, con un consumo de 1.524 ktep, esta disminución en ambos sectores representan el 0,04 % del consumo gallego de electricidad.
Otro de los argumentos barajados para justificar la mayor adecuación del horario gallego a su situación con respecto del meridiano 0, como ocurre con Portugal, Gran Bretaña, Irlanda o las Islas Canarias, es el respeto a los biorritmos.
El profesor Jesús Míguez, de la Facultad de Biología de la Universidad de Vigo, señaló a EFE que los cambios de pequeña magnitud, como de una hora, no suelen tener trascendencia y demandan un período de adaptación también pequeño, para sincronizar 'el reloj interno' a las modificaciones del entorno, en este caso de luz/oscuridad.
Míguez explicó que existe una estructura nerviosa situada en el hipotálamo, denominada núcleo suprakiasmático, que determina los ritmos de ese reloj interno, que precisa sincronizarse cuando se produce un cambio en las condiciones externas, para lo que consume un período de adaptación, que será mayor en la medida en que los cambios externos sean también de mayor envergadura.
La hora europea se unificó en los años cuarenta, en un acuerdo al que no se sumaron Portugal, Reino Unido e Irlanda.
A pesar de que todos los países al este del meridiano 0 deberían tener una hora más y los del oeste, entre ellos gran parte de la península ibérica, como Portugal, una menos, aquel acuerdo significó que Galicia tenga el mismo horario que la Galitzia polaca, muy al otro lado del meridiano de Greenwich.