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Cerca de dos terceras partes de los consultados no creen que pueda desarrollarse una vacuna contra el sida en los diez próximos años y algunos de ellos piensan que transcurrirán al menos veinte años antes de que se logre proteger a las personas frente a la enfermedad. Una minoría, aunque substancial, de los científicos consultados por el periódico cree incluso que nunca se llegará a descubrir una vacuna eficaz contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Una de las principales conclusiones que se desprenden del fracaso del prototipo de vacuna que parecía en principio más prometedor, el desarrollado por los laboratorios Merck, es que no funciona el modelo animal utilizado durante una década: el experimento de la vacuna en simios antes de hacerlo con humanos. Ello significa que los prototipos de vacunas que parecen dar resultado en los monos de laboratorio infectados artificialmente con el virus del sida no funcionan cuando se aplican a voluntarios humanos expuestos a la enfermedad. Según Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciones de EEUU, el modelo animal, que utiliza una combinación de virus de inmunodeficiencia adquirida de simios y humanos, no sirve para predecir el resultado cuando la vacuna se aplica a personas. Fauci dijo, sin embargo, que, pese a los reveses sufridos, no es momento ahora de arrojar la toalla pues hay muchas preguntas que todavía requieren respuesta. 'Algunos transmiten la impresión de que al investigar una posible vacuna estamos descuidando otras áreas de protección, lo que no es el caso. Debemos hacer, y estamos haciendo, ambas cosas a la vez', afirma el científico.
Más de un 80 por ciento de los expertos consultados por el periódico dijeron, sin embargo, que es importante cambiar de dirección en la búsqueda de una vacuna tras el fracaso del experimento clínico con la vacuna de Merck. Éste se suspendió cuando se comprobó que la vacuna podría incluso haber contribuido a incrementar el índice de probabilidades de contraer el sida entre los receptores. El destacado investigador del sida Robert Gallo, uno de los descubridores del virus de la enfermedad en los años ochenta, comparó el fracaso de esa vacuna con el desastre de la nave espacial Challenger, que obligó a la NASA norteamericana a aplazar durante años los vuelos tripulados. A finales del mes pasado, el doctor Fauci reunió en Bethesda (Maryland, EEUU) a un grupo de destacados especialistas, que llegaron a la conclusión de que conviene cambiar de dirección y dejar las costosísimas pruebas clínicas para concentrar los esfuerzos en la investigación fundamental. Se trata de llegar a comprender la biología básica del virus y sus efectos sobre el sistema inmunológico del individuo. Alrededor de 33 millones de personas están infectadas por el virus del sida en todo el mundo y unos 26 millones han muerto desde que estalló la pandemia.
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