Descubren que el vino también tiene fibra dietética saludable
El vino contiene fibra dietética saludable que supone el tercer componente en importancia de esta bebida, junto al agua (85%) y el alcohol (de 10 a 14%), especialmente el de denominación de origen Jumilla, que tiene 1,4 gramos por cada litro.
Así lo explicó a Efe el químico del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Fulgencio Saura-Calixto, director de la investigación que, por primera vez en el mundo, ha demostrado que el vino posee fibra saludable.
Un descubrimiento pionero que publica el último número del 'American Journal of Enology and Viticulture' y que resulta sorprendente, ya que las tablas internacionales de composición de alimentos siempre han descartado que los vinos tuvieran fibra.
'Probablemente nadie lo ha descubierto antes porque es una solución muy transparente en la que no se pensaba que hubiera fibra, pero nosotros sospechábamos que sí podía haberla', indicó el investigador.
Tras un par de años de análisis de muestras de tintos y blancos de La Mancha, Ribera del Duero, Rioja, Jumilla, Rueda y Penedés, la conclusión es que los tintos contienen más fibra (hasta los 1,4 gramos del Jumilla) que los blancos, en los que se encuentran 0,2 litros de fibra por litro.
Este diferencia se debe, apuntó Saura-Calixto, a que los vinos blancos se elaboran prensando la uva blanca y fermentando después el mosto, mientras que el tinto se fermenta además con la piel de la uva y las semillas, componentes en los que se encuentra la fibra.
La que se ha encontrado en el vino es fibra soluble, es decir, se deshace en el intestino, y es el componente del que carecen las dietas habituales de los países desarrollados, frente a la insoluble, más presente en otros alimentos.
Este descubrimiento ha llamado la atención del diario inglés 'The Guardian', que a principios de este mes ya le dedicó un artículo.
El desarrollo de un nuevo sistema para determinar la composición del vino, basado en tratamientos enzimáticos y diálisis y que ha sido puesto en marcha por el departamento de Metabolismo y Nutrición de este Instituto del CSIC, ha permitido este descubrimiento.