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naturaleza-guadiana 27-10-2006


Greenpeace pide que España proteja el bajo Guadiana como Portugal


Greenpeace demandó hoy al Gobierno español una protección medioambiental integral para el medio centenar de kilómetros de la ribera del bajo Guadiana -como ocurre con la orilla portuguesa, declarada parque natural- y abogó por declarar este tramo de río parque natural internacional.


Greenpeace finalizó hoy en la localidad onubense de Ayamonte su campaña de defensa de la importancia medioambiental del Guadiana y de denuncia de las amenazas para su conservación, que comenzó la pasada semana en su nacimiento y que bajo el lema 'Dale vida al río' ha concluido en su desembocadura, en la frontera hispano-portuguesa.

El responsable de aguas de Greenpeace, Julio Barea, dijo a Efe que el tramo final del Guadiana es 'el mejor conservado y el de mayor valor ecológico de todos los ríos españoles' y urgió a que se le dote de una protección integral, como la de parque natural, para eludir 'las graves amenazas' que sufre este ecosistema de ribera, 'uno de los mejores de Europa', opinó.

'La desembocadura del Guadiana es una de las mejor conservada de Europa, con más de cincuenta kilómetros de ribera casi intacta, sin carreteras y con pocos municipios y pequeños; pedimos por ello una protección integral; porque, además, aún estamos a tiempo de salvarla', enfatizó.

Entre las principales amenazas al tramo final del Guadiana, destacó la construcción 'ilegal' de un puente para unir la población española de El Granado y la portuguesa de Pomarao que, según Greenpeace, responde únicamente a 'una maniobra especulativa' para impulsar una urbanización de 3.000 viviendas, campo de golf y puerto deportivo, pactada con el municipio onubense, de sólo 624 vecinos.

Estas obras, según Barea, dañan una zona de alto valor ecológico -declarada Lugar de Interés Comunitario (LIC) en la orilla española y parque natural, en la portuguesa-, que ha sido hábitat del lince y del águila imperial ibéricos, y en la que se trabaja en varios turnos 'dentro de una política de hechos consumados'.

Anunció que Greenpeace -que ha advertido dos veces de este proyecto al Ministerio de Medio Ambiente- lo denunciará en los tribunales para que se detengan cautelarmente estos trabajos y censuró que la Diputación de Huelva destine fondos europeos a este 'proyecto especulativo'.

Otra agresión de envergadura del bajo Guadiana, según Greenpeace y otros grupos ecologistas, es la construcción, junto a Ayamonte, del proyecto turístico Costa Esury, promovido por la constructora Fadesa y que prevé albergar a casi veinte mil personas, una población que supera la del municipio fronterizo onubense, el tercero más poblado de la provincia.

Costa Esury ocupa unas 650 hectáreas y se aprobó 'sin el preceptivo informe de impacto ambiental', según denunció Iñaki Olano, de Ecologistas en Acción.

Este proyecto cuenta ya con un campo de golf que invade la orilla del Guadiana, algo ilegal, según los ecologistas, pues vulnera la zona de dominio marítimo-terrestre.

Además, Costa Esury no tiene garantizado el 'ingente' suministro de agua que requiere su dimensión.

Barea, Olano y portavoces de la Fundación Pura Vida, alertaron de la urgencia por frenar estos proyectos que amenazan la biodiversidad del Guadiana pues son 'la punta de lanza' de otros muchos, entre ellos, la construcción de una docena de campos de golf, el tendido de un puente entre Sanlúcar de Guadiana (España) y Alcotium (Portugal) y varias urbanizaciones.

'Es absurdo que, una vez saturada la costa, se intente ahora invadir una de las riberas más valiosas de Europa para trasladar aguas arriba el modelo turístico de sol y playa que ya ha fracasado', concluyó Barea.



Terra Actualidad - EFE

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