Greenpeace lamentó hoy que la multa a Vandellós II de 1,6 millones de euros por el 'segundo suceso más grave de la historia de la energía nuclear', ocurrido hace dos años, no vaya a suponer un cambio en la política de seguridad de las centrales y reclamó una reforma urgente del régimen sancionador.
En una nota difundida hoy, Greenpeace añade que la sanción impuesta por el Ministerio de Industria a Vandellós II por 'la mala cultura de seguridad y el ocultismo demostrado en la gestión del accidente de agosto de 2004 es insuficiente'.
'El propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) lo ha calificado como el suceso más grave en la historia de la energía nuclear española después del accidente de Vandellós I', añade la organización ecologista.
La central funcionó 'violando gravemente las normas de seguridad durante aproximadamente 8 meses', explica Greenpeace, para quien la sanción 'confirma las denuncias de esta organización en su momento', aunque precisa que 'no deja de ser una cantidad ridícula'.
Esta sanción, pese a ser la mayor impuesta jamás, no es la máxima posible, y además 'sale muy barata a Endesa e Iberdrola, ya que la cuantía de la multa no llega ni al uno por ciento de lo que han podido ganar las empresas propietarias de Vandellós II en esos ochos meses'.