La lluvia ácida, el precio contaminante de la industrialización
La lluvia ácida es una forma de contaminación atmosférica, atribuida a la industrialización, que se emplea para describir las distintas maneras en las que los ácidos caen de la atmósfera.
Las autoridades chinas reconocieron hoy que la lluvia ácida es una grave amenaza para la salud de millones de chinos y para el desarrollo económico de la cuarta economía mundial, pues afecta ya a la mitad de las ciudades de China.
El fenómeno se forma cuando los óxidos de azufre y nitrógeno se combinan con la humedad atmosférica para formar ácidos sulfúrico y nítrico, que pueden ser arrastrados a grandes distancias antes de depositarse en forma de lluvia, aunque no ésta la única forma en la se presenta este fenómeno.
La lluvia ácida puede llegar también a tierra en forma de nieve o niebla, e incluso en forma de gases y partículas ácidas. Es lo que se conoce como 'deposición seca' y sus efectos son tan dañinos para el medio ambiente como la líquida.
Aunque el término fue acuñado hace 120 años por el químico británico Augus Smith en Manchester (Reino Unido), no fue hasta la década de 1950 cuando se reconoció la incidencia generalizada de este fenómeno sobre el planeta.
Las emisiones industriales son la principal causa de la lluvia ácida, que afecta por igual a países desarrollados o en vías de desarrollo y que es importante motivo de preocupación, por las consecuencias sobre los ecosistemas, la salud y la economía.
Sus efectos nocivos sobre las áreas naturales son muy diversas.
Así, por ejemplo, en lagos y corrientes de agua daña a plantas y animales que las habitan, y en casos extremos se produce una aniquilación completa de especies sensibles a la acidez del agua.
En el suelo, la acidez penetra en la tierra y afecta las raíces de los árboles, al tiempo que sus hojas también sufren sus consecuencias por las gotas de lluvia que reciben.
Los edificios y las construcciones de hormigón también se ven seriamente afectados y deben ser continuamente restaurados.
En este sentido, la lluvia ácida ha incidido negativamente sobre el patrimonio cultural, ya que daña monumentos históricos, como ocurrió el año pasado con la mayor estatua de un Buda sentado del mundo situado en la provincia china de Sichuán.
Aunque no se han demostrado sus efectos nocivos sobre el hombre, existen estudios que prueban que las exposiciones continuas a estos contaminantes provocan un incremento de las afecciones respiratorias y debilita el organismo.
Japón, China e India son los países que más sufren por este fenómeno medioambiental como consecuencia de las emisiones de sus industrias.
En China, en concreto, la lluvia ácida afecta al menos a un treinta por ciento de su territorio. El rápido desarrollo económico chino de las dos últimas décadas se ha saldado con una grave degradación medioambiental.
En Europa, los países nórdicos junto con Holanda y Reino Unido son los que padecen en mayor medida la lluvia ácida. Una situación similar ocurre con Estados Unidos y Canadá.