Antonio Banderas presenta en Madrid 'El camino de los ingleses'
Antonio Banderas afirma que con 'El camino de los ingleses', su segundo filme como director, que comenzará a rodar el próximo lunes, 'se cierra el círculo' pues, desde finales de los 90, comenzó a sentirse 'inmerso en la vorágine de Hollywood' y a soñar con volver a convertir su profesión 'en un hobby'.
El cineasta malagueño Antonio Banderas, junto con los actores principales, Victoria Abril, Juan Diego, Fran Perea y Félix Gómez, presentan hoy a las 12.30 horas en la Real Fábrica de Tapices de Madrid la película 'El camino de los ingleses', que dirige el actor andaluz.
El consejero andaluz de Turismo, Comercio y Deporte, Paulino Plata, asiste a la presentación de la cinta, que cuenta con el patrocinio de la Junta de Andalucía y de RTVA. Tanto la administración autonómica como el ente público participan en la financiación de la próxima película de Banderas, en la que el artista malagueño deja la actuación por la silla de director.
'El camino de los ingleses' es una adaptación de la novela homónima del escritor malagueño Antonio Soler, que cuenta una historia en la que Banderas se ve reflejado, como él mismo ha reconocido.
Con 17 años, yo era un chico muy fantasioso que sólo pensaba en irme de Málaga y saltar al otro lado, al teatro, que ya se había convertido en mi sueño.
'Locos en Alabama', su primera película "Hay algo de mí en la novela y en la película. Ese vértigo y vacío que encierra la adolescencia. Con 17 años, yo era un chico muy fantasioso que sólo pensaba en irme de Málaga y saltar al otro lado, al teatro, que ya se había convertido en mi sueño", explica Antonio Banderas, quien puntualiza que, si bien la acción se sitúa en 1979, el año que se aprobó la Constitución, no habrá referencias políticas ni sociológicas.
"El grupo de adolescentes, que son el músculo, el corazón y el alma de la película, no está poseído por el mundo. Vive en una burbuja intemporal y sus problemas son también intemporales; por eso no se trata de un filme nostálgico, sino que los jóvenes de hoy se verán reflejados en esas crisis", comenta Banderas, quien insiste en que "El camino de los ingleses" no será ni una película neorrealista ni costumbrista, sino "poética" y con una "valiente apuesta visual".
Seis años después de rodar su primer filme como director, "Locos en Alabama", en inglés y con Melanie Griffith como protagonista, Banderas reconoce que dirigir le permite "saltar al otro lado del espejo", algo que considera necesario ya que, dice, "un actor interpreta las ideas de otros. Con algunas te involucras, pero con otras no. Por eso, es mi ser más íntimo el que me empuja a hablar con mi propia voz. Y cuando, entonces, por fin pude rodar, me sentí como si me regalaran un Ferrari. Algo que ahora cobra un valor añadido al volver, como el hijo pródigo, a recogerme en mi casa".
Banderas confiesa que ha aprendido de su primera experiencia como cineasta, cuando pecó de 'exceso de celo'. 'Lo rodaba todo, hasta los ceniceros de la mesa, por el terror a no cubrir la historia'.
Actor y director Todo esto le compensa el haber dejado fuera proyectos en Hollywood y no le preocupa que eso le pase factura en su carrera allá. "A finales de los noventa me sentí inmerso en la vorágine de la industria americana. Por eso me fui a Broadway a hacer 'Nine'".
"Fue mi punto de inflexión. Me parecía extraño -añade- haber dejado el teatro durante 16 años, era como haber dejado a una mujer a la que amas todavía. Por eso, desde hace dos años, y excepto 'La leyenda del Zorro', que tenía que hacer por motivos obvios, he intentado cumplir con mi deseo, el de lograr que mi profesión vuelva a ser mi hobby", explica Banderas, quien afirma que han sido los dividendos de su carrera en Hollywood los que le han permitido, ahora, permitirse "el pequeño lujo" de rodar "El camino de los ingleses".
Y si bien el actor no dejará su carrera americana, sí tenderá "puentes más certeros con España", atendiendo, apunta, las llamadas que le hagan "tanto como actor como director".
Banderas confiesa que ha aprendido de su primera experiencia como cineasta, cuando pecó de "exceso de celo". "Lo rodaba todo,-dice-
hasta los ceniceros de la mesa, por el terror a no cubrir la historia". Algo que ahora ha superado: "Hoy tengo el filme más acotado, lo cual no quiere decir que me encierre en un tubo sin dejar paso a la improvisación, porque eso le restaría frescura, aunque tampoco puedo perder mi pulso".