El diseño editorial español viajará por capitales del mundo
El arte más o menos discreto de diseñar la cubierta y materiales de un libro, una práctica editorial en la que 'España tiene algo que decir', viajará por el mundo a través de 300 libros en la exposición 'Listos para leer, ready to read', que promueven los ministerios de Exteriores e Industria.
Alberto Corazón, Adrian Tyler, América Sánchez, Ana Hevia, Antoni Tapies, Carlos Sendín, Frederic Amat, Jose María Cruz Novillo, Juan Ariño, Juan Gatti, Martín Ruiz de Azúa, Oscar Mariné o Zimmermann Asociados son algunos nombres de la lista de casi doscientos representados.
'Intentamos integrar creatividad y expresión de una realidad cultural y contemporánea en el tránsito entre industria y cultura', subrayó hoy Alfons Martinell, director general de Relaciones culturales y científicas al presentar en la Casa de América la muestra, que se inaugurará el 4 de octubre en el Instituto Cervantes de Nueva York y seguirá por Washington, México, Sao Paulo, Buenos Aires o Santiago de Chile.
Xénia Viladás, consejera delegada de la Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación (DDI), destacó que la exposición sirve a tres objetivos: 'elaborar un discurso propio que marque un tono', 'revelar todo un potencial de valores de empresas y organizaciones' y procurar su difusión internacional.
El proyecto, encargado a Enric Satué y cuyo espacio ha diseñado Jaime Hayón, reúne creaciones y producciones de los últimos cinco años en el sector editorial español.
La selección partió de los editores a los que se pidió que enviaran dos libros de su mejor estilo de diseño, por distinción o competitividad, para formar un conjunto que uniera tradición y modernidad, formado por tres tipos de publicaciones: convencionales, no convencionales y libros de artista. Estos últimos como contribución de obras que exploran en los límites del diseño editorial y abren expectativas.
Entre los segundos se incluyen obras de pequeñas y nuevas editoriales que funcionan con criterios menos rígidos y producciones de venta directa en quioscos, libros de arte, museos y fundaciones, así como la gama de libros no venales destinados a la promoción y prestigio de instituciones o empresas.
'El factor innovación no supone en sí mismo mérito suficiente', explicó Satué, para quien 'los hitos del diseño de libros permanecen desde tiempos de Gutenberg', ya que sólo la fotografía trastocó hace ocho décadas la tipografía de las cubiertas.
'La ilustración poco ha podido añadir a la de códices manuscritos o incunables de imprenta, solo en los tipos o impresión se han mejorado procedimientos, afinado matices, combinado efectos y asegurado técnicas gráficas', indicó Satué.
'Si lo esencial en el libro no es la forma sino el contenido, 'invisible a los ojos' para decirlo como Saint Exúpery -escribe Satué en el catálogo-, con mayor razón lo superfluo, como la cubierta, debe tratarse con el máximo esmero, no sólo para fomentar la compra por impulso, sino para dignificar el producto desde 'la piel''.
El catálogo, cuyo diseño combina una cubierta de sobria y elegante tradición con una moderna tipografía en azul o rojo según los textos en inglés o castellano, incluye más páginas con texto que con imágenes -pese a que están las de los 300 libros- 'en el afán de contribuir al mayor debate y revelar los secretos del diseño', explicó el comisario de la exposición, que no tiene previsto, de momento, instalarse en España.
A los debates y mesas redondas se ha invitado a personalidades como Steven Heller, director de Arte del New York Times, que prepara un libro sobre el grafismo de los totalitarismos, o a Yvan Chermayeff, 'decano' de los diseñadores gráficos de Nueva York.Ambos intervendrán el día 5 en la primera de las mesas redondas con Alberto Corazón y Manuel Estrada.
El 6 de octubre Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional, moderará otra mesa con André Schiffrin -editor independiente-, Ofelia Grande -actual directora de Siruela-, Peter Mayer y el editor de Quaderns Crema, Jaume Vallcorba.
Hayón ha diseñado un espacio para la exposición en Nueva York muy variado, con mesas de 13 y 14 patas, creando 'un ambiente de salón que invite a la vivencia táctil y visual y ayude a pasar un buen rato', explicó.