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cine-español (crónica) 21-11-2006


El cine de culto de Edgar Neville, reivindicado en Nueva York


El director Edgar Neville, que rodó películas insólitas y a contracorriente en los años 40, en plena postguerra española, será objeto de una retrospectiva en el festival de cine neoyorquino 'Spanish Cinema Now' el próximo diciembre.


Este festival, que cuenta con la colaboración del Ministerio de Cultura, muestra cada año en Nueva York las mejores creaciones del cine español de la temporada, y esta ocasión proyectará cintas como 'Alatriste' de Agustín Díaz Yanes; 'La dama boba' de Manuel Iborra, o la aclamada 'Azuloscurocasinegro', de Daniel Sánchez Arévalo.

También se exhibirá 'Bienvenido a Casa', de David Trueba; 'Las Vidas de Celia', de Antonio Chavarrías; 'La Noche de los Girasoles', de Jorge Sánchez-Cabezudo; 'La Educación de Hadas', de Jose Luis Cuerda, y 'Salvador (Puig Antich)', de Manuel Huerga, entre otras.

Pero en paralelo al cine reciente, el festival dirigirá una mirada reivindicativa a Edgar Neville, un director de culto desconocido por el público en general, ya que realizó su trabajo en una época infravalorada del cine español.

'Fue extremadamente talentoso y culto, y aunque la industria cinematográfica estaba muy controlada y orientada hacia lo comercial, fue capaz de hacer unas películas profundamente personales', dijo el director del festival, Richard Peña.

En su opinión, Neville 'es el primer cineasta español cuyo trabajo revela un mundo y un estilo muy personal'.

Ajeno al folclore y la exaltación de la patria que se realizaba en aquel momento, Neville (Madrid, 1899-1967) se dedicó al cine de género, con cintas de corte fantástico y policiales, aunque también alta comedia.

Edgar Neville fue un artista muy polifacético, pues pese a su condición de diplomático, desarrolló una amplia carrera como dramaturgo y novelista, con un afinado sentido del humor, pero también como cineasta y guionista, lo que le llevó incluso a trabajar en Hollywood.

Fue precisamente en Los Angeles, donde fue cónsul, donde comenzó a interesarse por el cine, en un momento en que Hollywood comenzaba con el cine sonoro.

De vuelta en España, su primera producción fue 'El malvado Carabel', que fue un éxito comercial en 1935, y posteriormente rodó 'La señorita de Trévelez'.

La guerra civil dio un giro a la carrera de Neville, que se alineó con el franquismo y realizó documentales de propaganda durante la contienda, aunque se apartó del cine folclórico y de las revisiones históricas de orientación franquista.

El 'Spanish Cinema Now', que se celebrará del 8 al 26 de diciembre, recupera alguna de las cintas de la época de mayor esplendor de Neville, el de los años 40, como 'La torre de los siete jorobados' (1944), considerada una de las principales obras de culto del cine español y una de las mejores de corte fantástico.

El festival también proyectará 'Domingo de carnaval' (1945) y 'El crimen de la calle de Bordadores' (1946), que para muchos conforman con la anterior una trilogía, pues las tres se desarrollan en un escenario de época, en Madrid, y tienen elementos policíacos y de cine negro.

Junta a ellas se exhibirá 'La vida en un hilo' (1945), considerada su obra maestra, en la que se conjuga el costumbrismo, el humor y lo sobrenatural, y en la que participó Conchita Montes, su compañera sentimental y musa en muchas de sus películas

Neville también se acercó al neorrealismo, y en 1950 rodó 'El último caballo', cinta que también se verá en el festival, y que narra la historia de un recluta que, tras la mili, no encuentra donde cobijar a su caballo porque los vehículos a motor están arrinconando a los de tracción animal.

En el festival se mostrará, por último, 'Duende y misterio del flamenco' (1952), una cinta dedicada a la celebración de este arte, y en la que se utilizó el Cinefotocolor, un sistema de cine a color inventado en España.

Además de lo ecléctico y heterogeneidad de su obra, los expertos valoran en el cine de Neville el haber retratado tan bien el Madrid castizo y popular, así como la importancia que daba a los guiones, de los que él era el autor.



Terra Actualidad - EFE

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