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martin de riquer 26-03-2008


Entrega premio Gaziel biografías se convierte en homenaje a Martín de Riquer


La entrega del Premio Gaziel de biografías se ha convertido esta noche en Barcelona en un homenaje al filólogo y académico Martín de Riquer, de 93 años, biografiado por las historiadoras Cristina Gatell y Gloria Soler en la obra ganadora.


El ministro de Cultura en funciones, César Antonio Molina, que ha cerrado el acto, se ha referido a Riquer como 'maestro de filólogos, investigador de las palabras y lector entre lectores' y ha concluido su intervención con un agradecimiento 'por haberme ayudado a ser lo que soy hoy'.

Molina ha comentado que 'si toda biografía refleja el encuentro entre un individuo y un tiempo determinado, en el caso de Riquer su biografía ofrece una riqueza fuera de magnitud'.

Ha elogiado la trayectoria de 'un hombre que decidió dedicar su vida a perseguir e iluminar lo más hermoso de la literatura española, catalana y, al fin, europea' y ha subrayado que, ante todo, 'Riquer nos ha enseñado a leer y a disfrutar de la lectura'.

Las autoras de la biografía, publicada por La Magrana, del grupo RBA, ha explicado las 'dificultades' que entraña 'hacer hablar al biografiado y a los testimonios', más en este caso concreto, 'un hombre de personalidad fuerte y apasionada y autor de una obra ingente'.

Según Gatell y Soler, 'Martín de Riquer pertenece a una generación marcada por la Guerra Civil española, con sus luces y sus sombras'.

Para elaborar la biografía, además de las numerosas entrevistas mantenidas con el filólogo y romanista en su casa de la barcelonesa calle del Rosario, las autoras han investigado en su archivo personal, su correspondencia, los archivos públicos, y en epistolarios, dietarios y recuerdos de todos los que se cruzaron en su trayectoria.

También han podido rastrear las poco conocidas colaboraciones de Riquer con la prensa en los años 30, que ha permitido ir desgranando su poliédrica personalidad como lector que se inició con Robinson Crusoe y un pesado Quijote que de niño tenía que leer en el suelo para poder pasar las páginas, como profesor universitario, como tutor del entonces Príncipe Juan Carlos o sus años de requeté durante la Guerra Civil.

Un emocionado Martín de Riquer se ha excusado ante el auditorio del Palau de la Música: 'la emoción me impide ofrecer un discurso con la mínima corrección sintáctica y retórica que requiere la ocasión'.

Y ha acabado con una de sus frases recurrentes siempre que es entrevistado por la prensa: 'Me extraña que todo lo que se explica en el libro pueda interesar al lector'.



Terra Actualidad - EFE

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