Foto, cómic y arquitectura traen a México Guerra Civil española
La Guerra Civil española (1936-1939) se recuerda estos días en la capital mexicana gracias a una muestra presentada por el Centro Cultural de España, que reúne tres exposiciones de fotografía, arquitectura y cómic.
Las exposiciones son 'Guerra de papel', sobre el cómic en la guerra civil; 'Ellos y nosotros', una colección de retratos de participantes en la contienda y una obra artística sobre los sistemas que protegían a monumentos y construcciones.
La artista madrileña Sofía Moro presentó anoche por primera vez los 35 retratos de 'Ellos y Nosotros', un cúmulo de fotografías de combatientes de ambos bandos.
'Algunos aún guardaban rencor y odio, pero la mayoría mostraba un sentimiento contra la guerra', dijo Moro, quien confesó sentirse impresionada por las historias que había escuchado de la represión franquista en los primeros meses tras la guerra.
A lo largo de diez años, Moro retrató a 170 personas, de las que seleccionó 35 para la exposición y 50 para un libro que recoge los testimonios de los combatientes.
La fotografía que sirve de cubierta para el libro fue tomada durante el conflicto por un médico del bando nacional desde una trinchera y muestra la zanja opuesta, que cobijaba a los republicanos.
Su deseo es que después de México, donde inaugura su periplo, la muestra se exponga en España, aunque afirmó que allí 'hay todavía una herida abierta que sigue causando muchos problemas a la clase política'.
Otra de las exposiciones enclavadas en la muestra del centro español es 'La Guerra de Papel', que exhibe 61 revistas e historietas de la época y denuncia la manipulación ideológica que sufrieron el cómic español y sus lectores a cuenta de la guerra.
El comisario de la exposición, el editor e historiador español de cómic Antonio Martín, ha logrado reunir con los años un amplio archivo de material de esta índole 'con una búsqueda de arqueólogo'.
Martín, durante un recorrido con Efe por la muestra, explicó que el bando nacional fue el que más politizó las historietas, mientras que el republicano canalizó más la propaganda a través de cartelería.
Como autores destacados, Martín destaca a Casanys y a Aurelio Aroztegui, en el bando nacional, y a Niel y Bluff (ambos seudónimos) en el republicano, este último fusilado al final de la guerra.
Revistas como 'Flecha' y 'Pelayos' adoctrinaron a los niños sobre los valores de falangistas y carlistas, respectivamente, ambas con el común denominador de ridiculizar a los 'rojos' o republicanos.
'¿Para qué debo estudiar, si para lo que yo quiero, que es matar rojos, no se necesita'?, reza una de las viñetas en una historieta sobre un niño que no quiere estudiar e ir a clase.
El 9 de abril de 1939, ocho días después del triunfo de Franco, 'Flechas y Pelayos' la revista que unificó ambas publicaciones tras la convergencia política de las facciones nacionales, daba cuenta en su portada de la victoria.
El bando republicano presentaba en ocasiones en sus historietas la figura del general como 'un mariposón'.
El apoyo mexicano al bando republicano se trasladó a las viñetas que publicaban ambas facciones; los nacionales ridiculizaron la figura del 'charro' mientras que los republicanos lo retrataron de forma heroica.
México acogió, al finalizar la guerra, a 25.000 españoles que marcharon al exilio.
La tercera exposición, obra del artista español Fernando Sánchez Castillo, presenta las estructuras y sistemas empleadas durante la guerra para proteger edificios y monumentos representativos.
Sánchez Castillo se refirió a ellas como 'labor olvidada', porque 'la dictadura evitó que esos documentos estuviesen disponibles'.
El artista se embarcó en el proyecto a partir de los recuerdos de su padre y replicó las protecciones que vistieron, entre otros, monumentos emblemáticos como la madrileña fuente de Cibeles.
La réplica está realizada a escala 1:18, 'la que usan los ciegos para conocer el mundo, muy apropiada para que los españoles conozcan una memoria histórica a la que han estado ciegos', explicó Sánchez.
El Parlamento español declaró recientemente 2006 como Año de la Memoria Histórica, en recuerdo de una contienda sobre la que los historiadores no se ponen de acuerdo en la cifra de muertos, aunque la sitúan entre el medio millón y el millón de personas.