El Gobierno aprobará previsiblemente mañana la Ley del Libro
El Consejo de Ministros aprobará previsiblemente mañana la Ley del Libro, que como principio general establece el precio único de los libros, aunque en el caso de los de texto está por ver si el Gobierno aplicará la liberalización en el coste de este tipo de manuales, tal y como ha solicitado el sector.
Según informaron a Efe fuentes próximas al Ministerio de Cultura, la Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas que debatirá el Gobierno mañana lleva aparejada una inversión de 431 millones de euros en ocho años para dotación de bibliotecas, una cifra que anunció hace un mes el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la inauguración del Congreso Iberoamericano de Editores.
En el borrador de la ley que inicialmente barajó el Gobierno y que fue estudiado por el Consejo de Ministros el pasado 12 de mayo se consolidaba el precio fijo de los libros, pero se mantenían los descuentos aprobados por el Gobierno del PP, en el año 2000, para los manuales de los niveles de Primaria y Secundaria, y que en algunos casos eran de hasta el 25 por ciento.
Editores, libreros y distribuidores se han manifestado siempre en contra de estos descuentos, entre otras razones porque perjudican claramente a las pequeñas y medianas librerías, incapaces de competir con las grandes superficies a la hora de ofrecer esas rebajas, y reiteradamente han pedido el precio fijo 'sin excepciones'.
Esa disconformidad la dejaron expuesta en las alegaciones a la Ley que el pasado mes de junio hicieron llegar al Ministerio de Cultura, en las que calificaban de 'sorprendente' que el actual Gobierno socialista mantuviera los descuentos de los libros de texto, 'a pesar de haberse manifestado claramente contrario' a esa medida en repetidas ocasiones.
En esas alegaciones, que están firmadas por diferentes asociaciones de libreros, editores y distribuidores, así como por la Asociación Colegial de Escritores y por la Federación Empresarial de Industrias Gráficas de España, el sector pide 'el régimen de precios libres' para los libros de texto y justifica su solicitud.
El sector recuerda que en el mercado hay dos regímenes de precios: el libre, que deja la potestad de establecer el precio de un determinado producto en manos del detallista, y el fijo o único, que hace recaer ese papel en el productor y, en el caso de los libros, en el editor.
Por tanto, se agrega en las alegaciones, la medida de establecer un régimen de precio fijo o único 'con descuentos libres o ilimitados' para los libros de texto de la enseñanza obligatoria 'es contraria a cualquier lógica económica o comercial' y se trata de una disposición que 'violenta las leyes de la competencia y del comercio en beneficio exclusivo de las grandes superficies, que pueden utilizar el libro de texto como reclamo comercial' para que los padres 'compren en sus instalaciones otros productos'.
'Mientras que algunas grandes superficies se han lucrado utilizando el libro de texto como reclamo, el extenso tejido cultural que forman las librerías ha quedado ya irreversiblemente dañado por el cierre de muchísimos establecimientos', lo que afectará también negativamente a la red de distribución, a las editoriales que editan 'libros de calidad' y a los creadores, sostienen los firmantes de las alegaciones.
Por todo ello, el sector considera que si el actual Gobierno continúa adelante con su intención de no aplicar a los libros de texto el régimen de precio fijo o único, 'la única alternativa es pasar a estos libros al régimen de precios libres'.
En una reciente entrevista con Efe, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, dijo que el Gobierno estaba dispuesto a estudiar esta petición del sector, si con ello se ayudaba a la red española de librerías, que cuenta con más de 5.000 establecimientos.
Carmen Calvo señaló que la posible aplicación de esa medida estaba pendiente de un informe del Ministerio de Economía y subrayó que cualquier decisión que finalmente adopte el Gobierno en la ley 'tendrá que pasar por la percepción clara de que no se aumenta el coste de lo que le llega al ciudadano. Yo no puedo tomar decisiones que signifiquen que el libro va a costar más caro', aseguró.