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david grossman 18-10-2007


Grossman presenta una novela sobre el 'hombre que hay dentro de la armadura'


El escritor israelí David Grossman presentó hoy en Madrid su último libro traducido al español, 'La memoria de la piel', dividido en dos novelas intimistas en las que describe la realidad individual que se suele ignorar por la omnipresencia del conflicto en su tierra.


'La realidad (en Israel) es dura, intrusiva, corrosiva...hace que se ignoren tantas emociones... yo no sólo quería, sino que necesitaba recobrar mi individualidad', dijo Grossman para explicar el propósito de sus últimas obras en las que ha tratado 'del hombre que hay dentro de la armadura'.

En las dos historias, una de un hombre celoso de su mujer y otra de una difícil relación madre-hija, Grossman, según sus propias palabras, quiso abordar 'emociones privadas'.

'La otra realidad, la del conflicto, puede que irradie por la intensidad' de las emociones descritas en estos dos relatos, reconoció el escritor, pero advirtió sobre la tentación de ver en ellas una 'metáfora' de la situación de su país.

En el relato 'Delirio' se cuenta la historia de un hombre 'que sólo sabe amar a su esposa a través de los celos'.

Los celos para un escritor son una pasión muy interesante, pues, según Grossman, 'nos convierten a todos en artistas, en dramaturgos capaces de imaginar un inmenso drama con todo lujo de detalles'.

En este cuento, y en el que da nombre al libro y que muestra la mirada despiadada de una hija sobre su madre, el escritor trató de reflejar la dificultad de conocer, de 'descodificar al otro'.

'Parejas que llevan casadas años resulta que no se conocen de verdad -afirmó-, los padres creemos que conocemos a nuestros hijos, pero no queremos enterarnos de su lado oscuro'.

Frente a esta limitación, Grossman considera que 'la mejor manera de conocer a los demás es escribir sobre ellos'. Esta capacidad de ponerse en el lugar del otro, en concreto de los palestinos, puede ser fundamental también para resolver el conflicto, dijo.

Aunque éste no aparece en el libro, sí ocupó gran parte de la rueda de prensa, pues Grossman es un autor comprometido, que nunca ha dejado de comentar la situación en artículos y discursos, y que, hace un año perdió a un hijo en una guerra, la del Líbano, que él había criticado.

Grossman no habló directamente de la muerte del hijo, pero, al comentar la particular realidad de Israel de la que quiso escapar en sus últimas novelas dijo: 'no sabes cómo el día va a acabar, qué vas a perder, cuando se va un hijo sabes que sólo lo tienes prestado'.

Con pesimismo comentó las perspectivas actuales del proceso de paz: 'Aunque la paz parezca estar muy cerca...no funcionará sin un acuerdo que incluya al (movimiento islamista) Hamás'.

Llegar a la paz es más y más difícil. Era más fácil -dijo- antes de los asentamientos (israelíes en Cisjordania ocupada), era más fácil antes del auge del islamismo, antes de los atentados suicidas, antes del terrorismo internacional.

A estas dificultades se suma el simplismo, 'la falta de entendimiento de la complejidad de la situación, incluso de los hechos' de algunos observadores y actores externo.

En cuanto a los implicados en el conflicto son dos 'sociedades profundamente traumatizadas', a las que, si llega la paz, costará mucho llevar a cabo un proceso como el que se está realizando en España con la Ley de Memoria Histórica, dijo.

De viaje a España, Grossmann, que mañana recoge en Valladolid el premio Cristobal Gabarrón de las Letras, estuvo acabando en el avión su próxima novela, pero no quiso revelar de qué tratará.



Terra Actualidad - EFE

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