Historiadora peruana ya había publicado mapas antiguos de Machu Picchu
La historiadora peruana Mariana Mould de Pease publicó en 2003 los mapas que prueban que la famosa ciudadela inca de Machu Picchu ya había sido conocida en la antigüedad y saqueada por el aventurero alemán Augusto Berns en 1867.
Esos mapas y la historia de Berns fue hecha pública como una primicia el pasado martes por el cartógrafo norteamericano Paolo Greer.
Mould de Pease recordó a EFE que la información que anunció Greer ya la publicó ella en 2003 en su libro 'Machu Picchu y el Código de Etica de la Sociedad de Antropología Americana'.
La historiadora rechazó que Berns haya sido el 'descubridor' de Machu Picchu, 44 años antes de que el explorador norteamericano Hiram Bingham diera a conocer al mundo el descubrimiento de la fortaleza inca en 1911, y se quejó de que la información que ella publicó hace cinco años no haya tenido mayor difusión
'Como yo soy peruana, viuda, a mí ningún periodista me dio pelota (hizo caso)', remarcó a EFE, para luego decir que Paolo Greer se puso en contacto con ella y pidió su apoyo cuando se enteró de que había publicado su libro.
Añadió que le dio 'copia de los mapas' al cartógrafo norteamericano, al que acusó de sufrir del 'síndrome del descubridor.
'Tiene el síndrome de Indiana Jones, de Francisco Pizarro, de Hiram Bingham, todos quieres descubrir algo', remarcó.
Indicó que con Greer desarrolló una amistad y el intercambio de información y que en los últimos tiempos le insistió en que debían publicar en conjunto los avances en sus investigaciones.
Mould dijo que, por su parte, fue publicando sus hallazgos 'en diversos espacios', tanto en Perú como en Chile, y que Greer le ofreció el fragmento de un mapa, que luego le fue entregado completo por el arqueólogo peruano Federico Kauffman Doig.
La historiadora reveló que Hiram Bingham, reconocido internacionalmente como el descubridor de Machu Picchu, tuvo entre sus papeles la resolución suprema que autorizó la presencia de Augusto Berns en el sitio histórico.
Precisó que el historiador inglés Clemens Markham, que llegó a ser presidente de la Real Sociedad Geográfica de Londres, también tenía mapas donde figuraba Machu Picchu y que en su vejez mantuvo correspondencia con Bingham.
'Existe un mapa muy extenso en el cual (Markahm) desarrolla' la ubicación del sitio histórico, dijo.
Mould de Pease señaló que ella trabajó en los mapas antiguos con el bibliotecario, archivero y geógrafo de la Biblioteca Nacional, quien confirmó que las coordenadas y paralelos corresponden a Machu Picchu.
Al respecto, indicó que Greer decidió dar a conocer la existencia de los mapas porque ella le comunicó que iba a difundir sus investigaciones, lo que hizo el pasado martes en Cuzco, gracias a la gestión del congresista Osvaldo Urízar.
'Que Paolo Greer presente sus mapas, que demuestre que los publicó antes de mi libro de 2003', enfatizó.
Según una investigación liderada por el cartógrafo estadounidense Paolo Greer, la fabulosa ciudad oculta de los incas, situada en la cumbre de una montaña a unos 2.800 metros de altura, fue encontrada en 1867 por el buscador de oro y empresario maderero Augusto Berns, quien durante años se dedicó a saquear las ruinas y enviar los preciados restos arqueológicos a Europa.
La publicación de la historia sobre Machu Picchu ha despertado gran interés en Perú, donde ese sitio histórico es uno de los máximos orgullos nacionales y la 'joya de la corona' del turismo.
El historiador peruano Carlos Carcelén, que trabajó en el grupo de Paolo Greer, confirmó hoy a EFE que existe una serie de documentos y mapas que identifican el lugar exacto de la ciudadela, fechados mucho tiempo antes de su descubrimiento 'oficial' en 1911.
Carcelén explicó que Berns se instaló en la región de Cuzco y creó una empresa maderera y de explotación minera en la segunda mitad del siglo XIX, desde donde comenzó a saquear las reliquias de Machu Picchu con el conocimiento del Gobierno de aquel entonces.
El historiador denunció la existencia de importantes colecciones de piezas incaicas en Europa, especialmente en Alemania, que empezaron a llegar al Viejo Continente a finales del siglo XIX sin que nadie sepa su origen.
Perú mantiene actualmente un contencioso con la Universidad de Yale (EEUU) por la devolución de más de 40.000 piezas procedentes de Machu Picchu que fueron llevadas por Bingham y nunca devueltas.
Mientras que el Gobierno peruano solicita la devolución de todas las piezas, Yale pretende devolver a Perú tan sólo 384 reliquias en un plazo de dos años, con el propósito de exhibirlas en un museo que deberá construirse en Cuzco bajo especificaciones dictadas por la institución estadounidense.